Los aztecas siempre se destacaron por su alimentación, la cual no solo era variada, sino que además sabían aprovechar todo lo que la tierra les brindaba.
Sin embargo, el mundo ahora se sorprende al conocer detalles sobre cómo era la rutina o el día a día de los nobles aztecas, aquellos que estaban por encima del ciudadano común.
¿Cómo era la rutina de los nobles aztecas?
El sitio web National Geographic recopiló algunos datos sobre los aztecas, y lo que más llama la atención es la forma en cómo vivían los nobles.
Según este reconocido sitio, los nobles aztecas dormían en una estera o petate, de aproximadamente 1,35 metros de ancho por 1,9 de largo, sobre la que se colocaban suaves mantas de algodón que servían de colchón.
Una vez que despertaban, se levaban el cuerpo y el rostro una vez al día, y utilizaban un jabón que hacían con el fruto del copalxocotl o de la raíz de la saponaria y secándose con suaves paños de algodón.
Los hombres se atacban el pelo con una cinta roja a la que añadían exhuberantes plumas de pájaros tropicales que marcaban su alto estatus. Por otro lado, las mujeres se peinaban el cabello con raya al medio y se hacían dos trenzas.
En cuanto a la vida familiar, los aztecas (y sobre todo los nobles) practicaban la poligamia, y los hombres podían tener tantas esposas como su economía les permitiese.
Tras el baño, los nobles aztecas desayunaban (tortillas de maíz, pescado, jícara de chocolate) y se dirigían al trabajo en el centro de la ciudad. En cuanto a su vestimenta, los nobles utilizaban ropas de algodón, largos especiales y adornos de plumas, oro o jade.
Los sacerdotes, quienes también eran considerados nobles, comenzaban su día en el templo haciendo sahumerios, y luego decapitaban codornices (la cual era ofrecida al Sol) y quemaban copal (resina de árboles).
Luego de una jornada de trabajo, los nobles aztecas volvían a sus casas y se daban un baño de vapor en el temazcal: se trata de una estancia con una pared pegada al fuego de la cocina, que siempre estaba encendido para que el baño pudiera usarse en cualquier momento.
La cena consistía en aguamil o jugos, y algo liviano como un chocolate caliente. Luego, disfrutaban de una pipa de tabaco hasta que desde el templo los sacerdotes les anunciaban la hora de dormir con las antorchas encendidas.






