Siempre hay entre los cubiertos de la cocina de la casa uno que otro cuchillo que no corta nada y no se usa mucho. Para cocinar cualquier tipo de alimentos, siempre es necesario contar con un cuchillo bien afilado. Conocé la manera más fácil y sencilla de devolverle un buen filo.
Todo cuchillo que no corta, además de no servir para lo que se lo utilice, suele ser más peligroso que uno bien filoso, ya que, en el intento fallido de cortar con normalidad, se utilizan malas fuerzas, que muchas veces provocan accidentes domésticos.
Hacer que los cuchillos de la casa vuelvan a lucir como nuevos y retomen protagonismo en la cocina de la casa, es posible gracias a una manera sencilla, que toda persona responsable puede realizar.
Cuchillo afilado con este paso a paso fácil y rápido
- Para afilar un cuchillo, es necesario contar con una piedra de afilar. Se puede comprar a un precio económico en ferreterías, hipermercados o tiendas especializadas en cuchillería y artículos de cocina.
- Sumergir la piedra en agua durante unos 5 a 10 minutos para hidratarla y evitar que el polvo metálico se atasque. Colocar la piedra sobre un trapo húmedo para evitar que se mueva.
- Colocar la hoja del cuchillo en un ángulo de 15° a 20° y deslízala firmemente desde la base hasta la punta, con una presión constante y moderada. Repite el proceso por ambos lados para restaurar el filo.
- Repetir el deslizamiento unas 10 a 20 pasadas por cara. Cambia al otro lado de la hoja del cuchillo y continuar el proceso hasta lograr un filo adecuado.
- Si la piedra tiene dos caras, primero se puede comenzar con la parte gruesa, para finalizar con la parte fina, para un acabado perfecto.
Lo último que se hace es, con un trapo húmedo, limpiar la hoja afilada y el cuchillo estará listo para usar de vuelta, como si fuese nuevo.







