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Ecología y control de plagas

Científicos crearon insecticidas amigables con el ambiente

Se trata de insecticidas que combaten a insectos hematófagos y que transmiten enfermedades como el dengue, pero que no dañan al ambiente ni al humano
Editado por Raúl Adriazola
adriazola.raul@diariouno.com.ar

Ante graves enfermedades transmitidas por insectos chupasangre, como el Mal de Chagas-Mazza, el Dengue o el Chikunguña, en esta parte del mundo se trabaja en los laboratorios para erradicar al vector, y en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), se ha descubierto una droga para usar en insecticidas que no dañan el ambiente, especialmente a los humanos, otras especies animales o a los insectos beneficiosos como lo polinizadores.

Quien presentó los trabajos investigativos fue el entomólogo Marcos Sterkel, además investigador del Conicet, quien explicó detalles del producto con que apuntan a controlar a los insectos hematófagos, por la vía del metabolismo de la tirosina de los insectos.

En charla con el programa Hora Libre, de Radio Nihuil, Sterkel explicó las características del insecticida: “Yo no diría que no daña el ambiente, sino que es más amigable con el porque sólo afecta a artrópodos que chupan sangre, o sea artrópodos hematófagos. Es decir: mosquitos, garrapatas, vinchucas, mosca del sueño, y otros varios. Nosotros los probamos en esos y funcionó muy bien. Todavía nos quedan muchos artrópodos hematófagos (AH) para probar esta droga", dijo el doctor en Ciencias Básicas y Aplicadas, especializado en Neuroendocrinología y Metabolismo de Aminoácidos en Insectos Hematófagos.

Un insecticida que trabaja sobre el metabolismo del insecto

Marcando una diferencia entre los insecticidas de uso normal y el del equipo de la universidad platense, el investigador destacó: "Básicamente los insecticidas que se usan hasta hoy son neurotóxicos, o sea que afectan el sistema nervioso. Nosotros vimos primero en vinchucas y luego en otros artrópodos que, inhibiendo el catabolismo de tirosina, la degradación de un aminoácido resulta letal para estos organismos después de que se alimentan. O sea que la droga no es tóxica por sí misma, sino por la acumulación excesiva de tirosina producto de la degradación de la sangre (que han ingerido)", dijo en entomólogo.

Respecto a las características del sistema usado, Sterkel detalló: "Está por salir una publicación, que ya está disponible online (para verla hacer click aquí) , donde explicamos que probamos esta droga para aedes aegypti, el mosquito del dengue, y otras especies de mosquitos que también son vectores de enfermedades. También la probamos en poblaciones de aedes aegypti recolectadas en diferentes localidades de Brasil, que presentan una altísima resistencia a insecticidas neurotóxicos y demostraron ser sensibles a esta droga".

Uso de inhibidores

Sobre las fases del desarrollo del producto, el científico explicó: "Arrancamos con esta idea primero viendo la importancia por una técnica que se llama vía de interferencia, donde se reduce la expresión que usted quiera, y ahí nos dimos cuenta que esta vía era importante para los diferentes artrópodos hematófagos. Para una de las enzimas de esta vía existen inhibidores que ya se usan en la salud humana y también como herbicidas -como el HPPD ( Mesotriona, Isoxaflutole y NTBC)-", explicó el entomólogo.

Luego continuó: "A nosotros el mejor inhibidor que nos funcionó fue el de uso en salud humana, que además tiene la ventaja de que al estar aprobado el uso en humanos, se lo puede aplicar en forma tópica, por contacto, como los insecticidas que conocemos –los piretroides-, o bien se le podría aplicar al huésped, ya sea al humano o al animal, porque se sabe que es una droga inocua para el humano. Es algo similar a la ivermectina, pero no protegería a la persona que la toma, sino que protegería a los demás, de esa persona", expuso Sterkel.

El investigador platense aclaró: "Nosotros tenemos dos blancos nuevos para el desarrollo de insecticidas: Está el de la ivermectina, que es un canal GABA; el canal de los piretroides, que es un canal de Sodio que se llama KDR, pero no hay muchos blancos moleculares diferentes. Nosotros descubrimos que midiendo dos enzimas de esta vía resulta letal", indicó Sterkel, para agregar: "Para el desarrollo hay muchísimos inhibidores de estadía. Nosotros hasta el momento probamos tres. El más potente resultó ser el que se usa en salud humana, pero existen más de 10 mil inhibidores, o sea que hay un campo de estudio bastante grande".

Sobre los avances de las investigaciones, Sterkel dijo que se ha superado la fase de laboratorio y ahora se trabaja en la "de campo. En cuanto a desarrollar con la droga que mejor nos está funcionando, en la Escuela de Medicina Tropical de Liverpool están desarrollando trampas de azúcar con proteínas y esta droga para el control de malaria en África. La idea nuestra es desarrollar las mismas trampas para el control de mosquitos, principalmente aedes aegypti acá en Argentina", informó.

Este tipo de concepto de insecticidas no es nuevo, y así lo manifestó el investigador bonaerense: "Esto sale ahora, empezó hace bastantes años, pero hace un mes salió un trabajo en una revista muy buena, de Inglaterra, referida a la mosca del sueño, que tuvo mucho interés, tanto dentro como afuera de la comunidad científica, así que estamos entusiasmados, y ojalá podamos sacar esta idea del laboratorio y plasmarla en algo que sirva en la vida real", concluyó Marcos Sterkel.

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