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Tecnología

China se obsesiona con las "langostas": el fenómeno de Inteligencia artificial

¿Qué son las "langostas" en China? El nuevo avance en Inteligencia artificial que supera a OpenIA y obsesiona a jubilados y niños por igual

Editado por Jimena Díaz
diaz.jimena@grupoamerica.com.ar

Fan Xinquan tiene 60 años, es un trabajador electrónico jubilado en Beijing y, recientemente, comenzó a "criar una langosta". No se trata de acuicultura, sino del último grito de la Inteligencia artificial que está sacudiendo los cimientos tecnológicos de China.

El término "langosta" es el apodo cariñoso y viral para los agentes de OpenClaw, una tecnología que promete dejar atrás la era de los simples chatbots para entrar en la de los ejecutores autónomos.

La fiebre de las "langostas" en China: Más allá de lo que ofrece OpenIA

Según informa APNews, mientras que el mundo occidental sigue mirando de cerca los avances de OpenIA, en el gigante asiático la atención se desplazó hacia estos agentes capaces de aprender con mínima intervención humana. OpenClaw no solo responde preguntas; conecta herramientas, gestiona software y, según el CEO de Nvidia, Jensen Huang, representa "el próximo ChatGPT".

Chat gpt

OpenClaw no solo responde preguntas; conecta herramientas, gestiona software y, según el CEO de Nvidia, Jensen Huang, representa "el próximo ChatGPT".

La adopción fue tan fulminante que las discusiones sobre cómo "entrenar a tu langosta" han inundado los chats de padres de escuelas primarias. “Mi hija me preguntó si ella también podía tener una”, comenta Huang Rongsheng, arquitecto jefe en Baidu.

Para muchos, no es solo curiosidad: es una esperanza de ingresos extra. Jubilados y jóvenes buscan crear aplicaciones monetizables o tiendas de comercio electrónico gestionadas íntegramente por estos agentes, incentivados por subsidios gubernamentales que alcanzan los 20 millones de yuanes para las llamadas "empresas de una sola persona".

El impacto de la Inteligencia artificial autónoma: El riesgo de ser "cosechado"

Sin embargo, no todo es optimismo en la Inteligencia artificial de vanguardia. A medida que el entusiasmo crece, también lo hacen las advertencias. Beijing mira con recelo la difusión caótica y descontrolada de estos agentes. Instituciones gubernamentales y universidades ya han prohibido la instalación de OpenClaw citando vulnerabilidades de seguridad y el temor a que la innovación "se descarrile" de las líneas políticas del Partido Comunista.

Por otro lado, la barrera económica acecha a los usuarios de a pie. En redes sociales como Rednote, el desencanto empieza a asomar bajo el lema "Adiós OpenClaw". El costo de los "tokens" (la unidad de procesamiento de la IA) subió un 20%, llevando a muchos a sentir que, en lugar de abrazar el futuro, están siendo "cosechados" por él, gastando ahorros en datos que resultan ser inútiles.

El fenómeno de las "langostas" demuestra que la velocidad de adopción tecnológica en China no tiene parangón, pero también revela una vulnerabilidad social: la urgencia por no quedar atrás en una carrera donde las reglas de seguridad y los costos económicos aún no están escritos.

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