Tiempo de crisis. Tiempo de adaptarse. Si hay una capacidad, además de la destreza deportiva, que ha demostrado el ídolo que dio el boxeo mendocino, Julio Pablo Chacón, es la de saber leer las circunstancia y sobrevivir. Con la actividad del boxeo detenida en el mundo desde hace casi tres meses, ex campeón mundial y medallista olímpico no descuida sus responsabilidades familiares y sociales, y se viste de comerciante, para mantener a flote una estructura de vida, que incluye a sus dirigidos. Pablo lanzó la marca de aceite El relámpago, y adaptó una dependencia de su gimnasio para la venta de alimentos para mascotas.
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Aceite y alimento para perros
"La idea la venía trayendo desde hace tiempo, y eran dos proyectos paralelos. Por un lado mi amigo y colaborador en el gimnasio Armando Andrada, se dedica a la venta de aceite, y habíamos hablado de inscribirnos para poder tener nuestra marca, con su propia etiqueta. En realidad no somos fabricantes de aceite, pero si fraccionadores", comenzó explicando Pablo Chacón sobre su propia marca de aceite de girasol.
Para continuar sobre su doble emprendimiento, el ahora técnico lasherino dijo: "Por otro lado, un amigo y siempre colaborador de los festivales amateurs, Rodrigo Chalamán, de un corralón grande de Guaymallén, también me había hablado sobre la idea de poner un negocio de comida para perros, y ya nos largamos con todo. Estos son dos negocios familiares, para sobrellevar este parate del boxeo, que esperamos que se abra pronto la posibilidad de reabrir el gimnasio", expuso Pablo.
De boxeador a técnico
Pablo Chacón vio terminada su carrera boxística demasiado pronto, cuando un desprendemiento de retinas lo dejó fuera de la práctica profesional del pugilismo. Quien fuera pupilo de Ricardo Bracamonte, y que ahora tiene 45 años, realizó su última pelea el 2 de diciembre de 2005, cuando notó problemas en la vista en aquel combate realizado en el Luna Park, donde venció por puntos al puntano Julio Argañaraz.
Tras varias operaciones oftalmológicas, tuvo que bajarse de los rings. De inmediato se puso a la par de su maestro, el Cabezón Baracamonte, y juntos sacaron el gimnasio de calle Molinero Tejeda nada menos que a tres campeones mundiales: Juan Carlos Reveco, Jonathan Barros y Betiana Viñas, además de la chance en peso pluma de José Pablo Manzanita Estrella, quien fue despojado de un triunfo legítimo frente al campeón mundial pluma AMB Vicente Mosquera, el 12 de junio de 2006.
Ayudando a los chicos del gimnasio
"Estos negocitos son pequeños, para que pueda trabajar la familia, y además con ellos también le damos trabajo a los chicos boxeadores que tengo viviendo en el gimnasio. Son seis pibes de otras provincias, que no pudieron volver a sus casa y están sin poder salir a trabajar", expuso el Relámpgo, que agregó: "Ahora pueden salir a ofrecer el aceite y ganarse su moneda", detalló Pablo, quien de esta forma, no sólo apoya a su economía familiar, sino que le da la herramienta para que sus boxeadores -ahora inactivos- puedan subsistir en este tiempo de coronavirus en el "Nido de Aguilas", como se le dice entre amigos a la pensión que hay en la parte superior del gimnasio, y donde supieran vivir el Cotón y Yoni, entre otros tantos.


