Una resolución de la Dirección General de Escuelas (DGE) de hace 22 años mantiene de manera tácita la restricción a correr y a realizar movimientos o juegos bruscos en el recreo, como una manera de prevenir accidentes y conflictos que pongan en riesgo la integridad de los alumnos de Primaria.
Bajo esta normativa, numerosas escuelas optan por que este momento sea más seguro con propuestas pedagógicas que las van adaptando a la matrícula y a las condiciones edilicias como juegos pintados, mesas de ajedrez, poner música para bailar, entre algunas de las opciones.
En la Escuela Provincia de Mendoza, en el Oeste de Godoy Cruz, desde la institución explicaron que ya en el contrato de convivencia está dispuesto que no se puede correr y tampoco jugar a la pelota en el patio para cuidar a los estudiantes de lesiones o de conflictos que puedan darse por la pelota, o por quién puede jugar y quién no.
Momentos de lectura o juegos de mesa, la Rayuela o el Ta Te Tí pintados son algunas de las alternativas en las que se amparan las instituciones.
En la escuela Urquiza de Maipú también se las ingenian los maestros para poner música en los recreos, incluso hasta hace un tiempo existían mesas de ajedrez para optar por modalidades menos activas y más intelectuales a la hora del juego.
La intención es reducir al máximo el peligro que puede revestir las caídas, los raspones en los playones o los pelotazos en la cabeza, aunque hay otras posturas, sobre todo la de especialistas, que se inclinan porque los chicos tengan momentos de movimiento para favorecer su crecimiento, dado que algunos, de los sectores más vulnerables, no tienen otro ámbito más que la escuela.
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Qué dice la normativa sobre los recreos
La Resolución 01014 del año 2022 establece que para todos los establecimientos escolares de Nivel Inicial y Básico (1 ro. y 2do. Ciclos), las siguientes pautas mínimas tendientes a mejorar la convivencia escolar:
a) Integrar en la planificación escolar de todos los establecimientos educativos de la Provincia, las acciones destinadas a la prevención de conductas agresivas.
b) Prever en el aula con una frecuencia semanal, la aplicación de diversas técnicas grupales de integración o técnicas de dramatización o lectura de cuentos, según el grupo etario, cuya reflexión posterior ayude a facilitar y mejorar la relación entre los alumnos.
c) Promover la formación y funcionamiento del consejo escolar infantil. Los encuentros que se desarrollen en su seno, deberán realizarse con una frecuencia semanal o en un tiempo no mayor de diez días con delegados representantes de los alumnos de Nivel Inicial a 7° año, Personal Directivo y un docente.
Los delegados deberán rotar en su cargo lo mismo que el docente, en los encuentros se deberá trabajar con iniciativas que partan de los alumnos, quienes podrán expresar los aspectos positivos y negativos que ven en el ámbito institucional. El rol del docente y del directivo será el inherente a su función: de orientador, promotor de proyectos y receptor de las inquietudes de los alumnos.
d) En la organización de los momentos de recreación en los establecimientos escolares deben preverse horarios diferidos para los recreos, de acuerdo a las posibilidades edilicias y el dictado de clases. Se podrán contemplar tres alternativas:
. Diferimiento de los recreos de 10' 2° y 3° años, luego 4° y 5° años, luego 6° y 7°años.
. Diferimiento de los del 2° Ciclo en horario distinto al del resto de la población escolar.
Los pro y los contra de los recreos pasivos
Especialistas en educación advirten que el movimiento es muy importante para hacer una diferenciación entre el aula (que es un tiempo de concentración) frente al recreo y el patio en el que también puede plantearse un momento pedagógico distinto.
El tema vuelve otra vez al debate, sobre todo, porque en estos últimos 22 años surgieron cambios, como la irrupción de las nuevas tecnologías, las pantallas y la sobreexposición en las infancias de estos dispositivos.
La psicopedagoga Nancy Caballero analizó: "Este es un tema que siempre aparece porque muchas veces el patio es el único lugar que los chicos tienen para moverse, pero también si se hace de manera brusca puede ocasionar accidentes. La intencionalidad de preservar al niño es muy buena pero habría que discriminarlo en qué casos sí y en qué casos no".
La especialista observó que en las escuelas se debería trabajar para dar opciones a los chicos de movimiento; quizás con divisiones para propiciar distintos juegos, "pero lo más importante sería preguntarle al niño qué es lo que desea o lo que más le gusta y en el que puedan aprender cosas".
"Los especios se pueden separar y no son excluyentes. Lo que estamos viendo últimamente es que los chicos no se mueven y hay una preocupación por el sedentarismo y la sobreexposición de las pantallas.Por eso, el movimiento tiene que ser reglado y no correr por correr y gritar que lo vemos mucho, sino que tiene que tener una finalidad", recalcó Caballero.
Por último, la profesional recomendó que un tutor o un docente pueda proponer actividades de movimiento, "que los organice y les pueda poner reglas y orden".
La importancia del juego y del recreo en la escuela
El profesor adjunto de Pedagogía en la Universidad Nacional de Cuyo, Elio Ponciano, es parte del equipo de investigación dirigido por el especialista Aldo Altamirano y Paola Rovello y el estudio busca conocer qué es lo que más les gusta a los chicos en la escuela en Mendoza y revalorizar su palabra.
A partir de esa pregunta a unos 200 niños de 5 a 12 años, entre las primeras conclusiones ,se desprende que "a los chicos les gusta el espacio donde se sienten protagonistas, si bien les gustan algunas materias, ellos refirieron la cancha, el recreo", aseguró Ponciano.
Es por eso, que los expertos coincidieron en que el recreo es un espacio pedagógico en el que los niños pueden aprender cosas y en lugar de estar sentados, ofrecerles actividades que puedan adaptarse a sus instituciones.
"Si bien se avanzó mucho en la infancia y un cambio histórico en la mirada del niño, antes había mucha violencia física, simbólica, verbal contra el niño como forma de educación, todo eso quedó obsoleto y está penado. Pero muchas veces las voces de los niños no son escuchadas y nos tenemos que preguntar si los tenemos en cuenta y sostenemos en esa educación o seguimos concibiendo la educación como depositaria, sin importar lo que es significativo para ellos", reflexionó.
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