Música Clásica por los Caminos del Vino

El barrio 26 de Enero tuvo su "sábado de gloria" musical

Por UNO
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La música no es de nadie, como todo el arte, es de todos aquellos que sienten en la piel -además que en los oídos- el mensaje. Pero lo que nunca imaginaron los habitantes de las barriadas de El Resguardo, discriminados siempre, fue que una tarde mágica del sábado de Semana Santa una gran orquesta tocaría la más bella música para los vecinos de barrios como el 26 de Enero, en cuyo playón deportivo "hasta los chocos" disfrutaron de un amplio repertorio.

Dentro del ciclo Música Clásica por los caminos el Vino, la Orquesta de Cámara Juvenil de la Municipalidad de Las Heras –dirigida por Joel Di Cicco- fue protagonista, compartiendo las baldosas del “escenario” con el reconocido pianista Juan Pablo Moltisanti y los cantantes líricos Mariel Santos, Mariano Leotta y Marcelo Zelada. A todos ellos se sumó al final el ensamble “anfitrión”: la orquesta infantil La Pitufónica que –dirigida para esta propuesta por Pablo Cáceres- lleva 12 años derramando melodías en los más pequeños de esa barriada.

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La velada de gala se sirvió aquí con mates y pastelitos en canastas llenas de expectativas por lo que allí iba a sonar. El público se mostraba ávido de encontrarse con esta oportunidad musical de que, así como cada sábado ahí a la vuelta en la escuela Julio Quintanilla oyen de lejos ensayar a La Pitufónica, ahora las melodías tomaran forma de recital. Y se apoderaran al menos por una hora del aire que todos respiran, según informó la oficina de prensa de la comuna lasherina.

La formación Juvenil lasherina estrenó para la ocasión la Sinfonía N°94 de Hyden, mientras que los líricos ofrecieron con ella un repertorio variado que fue desde Muchachas ojos de papel, de Luis Alberto Spinetta; hasta el folclore con Zamba para olvidar, el clásico tango El día que me quieras o la popular de todos los tiempos Quizás, quizás, quizás.

La fiesta fue total, y hasta una pareja de espectadores –pañuelo blanco en mano- dio el primer paso al baile, aunque los niños se habían animado antes a juguetear con los acordes.

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Cuando todos los corazones estaban abiertos, y los oídos "acariciados", llegó el momento para La Pitufónica. Sus familiares y vecinos celebraron la participación, que a esa altura se convirtió en el final de un sueño compartido. Otoño en Mendoza y Canción con todos cerraron el concierto con el medio centenar músicos –los pequeños, los jóvenes y los maestros- reunidos frente a su gente, deleitándolos a propios y extraños con su inmenso amor por la música.