No pudo evitar un bache, rompió el tren delantero, las cubiertas y las llantas y terminó en la banquina, logrando detenerse a centímetros de unos árboles. El arreglo le salió casi $20.000 y tuvo que realizarlo, ya que depende del vehículo para trabajar y alimentar a sus hijos. En Vialidad Provincial le dijeron que le reintegrarían el dinero pero, dos años y medio después, no le han devuelto ni un centavo.
Leticia Estefanía Martínez, (35) vive en el distrito de Philipps, en Junín, en zona rural. Es divorciada y vive con sus dos hijos, de 16 y 6 años. Ella es el único sustento de la familia y se dedica a vender calzado, vestimenta y sábanas y toallas en finas y puestos de las zonas rurales de Santa Rosa, Junín y San Martín. Además estudia.
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Tiene un Fiat Palio Fire 2004 “que es el que uso para trabajar y para llevar a mis hijos a la escuela”, dice.
El 8 julio 2017 Estefi (así le llama la familia y los amigos) conducía su auto por el Carril Centro, a la altura del cruce con la calle Martínez, en Junín.
“Estaba sobrepasando un camión y agarré un enorme bache que había en el asfalto”, cuenta. Se rompió el tren delantero, las llantas y las cubiertas y el auto salió abruptamente hacia la banquina. “Termine contra unos árboles y no choqué contra ellos por muy poco. Me podría haber matado”, recuerda.
Días después Leticia Estefanía Martínez fue a San Martín, a la delegación de la zona de la Dirección Provincial de Vialidad, que es la que tiene la responsabilidad sobre la ruta en donde estaba el bache.
Una administrativa le dijo “te reconocen la reparación si presentás toda esta documentación” y le enumeró: seguro del auto, fotos del hecho, presupuestos de materiales y mano de obra y denuncia policial. Para la mujer no fue complejo, porque ya había realizado estos trámites, sacado fotos y tenía el seguro al día. La reparación, en esos días, tenía un costo $19.800.
“Cuando regresé con todo, se lo dejé a la misma administrativa que me había atendido antes”, cuenta. Pensó que todo estaba encaminado, solo era cuestión de tener un poco de paciencia. Pero pasó un año y no hubo ninguna respuesta. Comenzó una sucesión de excusas y de acusaciones entre la delegación de San Martín y la sede central de Vialidad Provincial.
Llegaron a decirle que el expediente se había perdido, pero después aparecía en algún archivo.
“Yo había entregado los originales de la documentación, porque así me lo habían pedido. Al menos quedó la constancia de que el expediente estaba en curso vía online”, dice Estefanía.
Siguió pasando el tiempo. En algún momento la damnificada mandó una carta documento a Vialidad Provincial, pidiendo respuestas. Solo recibió una carta documento, en donde solo se le dio acuse de recibo de la que había enviado.
En octubre pasado, a más de dos años del hecho y cuando el presupuesto actualizado por las roturas era de $55.000, “me llamó el administrador de Vialidad, Oscar Sandez, diciéndome que él había tenido una gestión intachable, que en unos días me iba a dar una respuesta y que no era necesario que hiciera público el caso”. Pero pasó el tiempo “y no me llamaron nunca más”.
Estefanía, al poco tiempo de la rotura de su auto, tuvo que repararlo por su cuenta porque es su herramienta de trabajo y la única forma que tiene de llevar a sus hijos a la escuela. Pero consideraba justo que el ente encargado de mantener las rutas le reconociera el daño y, después de tanto tiempo, el lucro cesante ya que perdió muchos días de trabajo.
Sin respuestas, la mujer llegó hasta el Tribunal de Cuentas de la Provincia, ya que le habían dicho que, pese a que ya estaba la factibilidad de pago, jamás lo concretaron.
Pero tampoco al revisor del Tribunal de Cuentas le han indicado, hasta ahora, el por qué no se ha le ha pagado el daño.
Leticia Estefanía Martínez, que tiene precisiones de nombres y cargos de quienes la ha atendido, cree que “alguien manipuló mi expediente”, intentando encontrar una explicación. Una explicación que nadie le ha dado hasta ahora.



