Un conjunto de revisiones y estudios experimentales publicados recientemente muestra que el ayuno intermitente puede reconfigurar la microbiota, modular la respuesta microglial y activar rutas metabólicas neuroprotectoras, con señales de mejora en la cognición en modelos animales y en ensayos humanos preliminares.
Estas evidencias abren la puerta a intervenciones nutricionales para el envejecimiento cerebral, pero aún faltan ensayos largos y controlados en poblaciones latinoamericanas.
Cómo el ayuno impacta la microbiota
Las revisiones indican que periodos de restricción calórica o ventanas de alimentación alteran la composición bacteriana, aumentan metabolitos beneficiosos (como ácidos grasos de cadena corta) y reducen marcadores inflamatorios que afectan la microglía cerebral; estos cambios están asociados a mejoras en memoria y funciones ejecutivas en estudios controlados.
Evidencia clínica y límites actuales
Un estudio reciente sugiere que en modelos de obesidad la modificación de la microbiota por ayuno mejoró la función microglial y la memoria; sin embargo, los autores advierten que los resultados no son aún generalizables y que la seguridad en adultos mayores o con comorbilidades requiere supervisión médica. Gut MDPI
Recomendaciones prácticas:
- Consultar a un profesional de salud antes de iniciar protocolos de ayuno.
- Empezar con ventanas moderadas (por ejemplo 12:12) y priorizar hidratación y calidad nutricional.
- Considerar estudios locales y adaptar según clima, trabajo y acceso a alimentos.
El vínculo entre ayuno, microbiota y cognición promete estrategias preventivas contra el deterioro cognitivo, pero su implementación exige equidad en acceso a atención y estudios en poblaciones latinoamericanas para evitar soluciones importadas que no encajen con realidades locales.
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Fuentes: Frontiers, Gut y MDPI.






