En la extensa y diversa región de América del Sur, las grandes obras rara vez hablan solo de ingeniería. Estas construcciones suelen decir mucho más. Tratan de prioridades políticas, de urgencias económicas y de cómo un país decide pararse frente al futuro.
El país de América del Sur que construye 2 megatúneles de 23 kilómetros que mejoran la conexión vial de la región
Esta construcción funciona como una señal. Cuando este país de América del Sur mueve fichas a gran escala, el tablero de la región se reacomoda
En este sentido, un país de América del Sur eleva el estándar regional con la construcción de dos túneles destinados a eliminar un "cuello de botella" crítico, mejorar el flujo de tráfico y aumentar la seguridad. Con una inversión millonaria, estas obras buscan solucionar problemas históricos de congestión y seguridad en este país.
El país de América del Sur que construye 2 megatúneles de 23 kilómetros que mejoran la conexión vial de la región
La decisión de Brasil de avanzar con la construcción de dos túneles de gran extensión en la BR-101, tras una tragedia vial en el Morro dos Cavalos, entra de lleno en esa categoría. No se trata únicamente de resolver un tramo peligroso de carretera. La BR-101 es una de las columnas vertebrales del sur brasileño y una pieza clave del engranaje logístico de América del Sur.
Por allí circulan alimentos, insumos industriales, combustibles y turistas. Cuando ese corredor se bloquea, como ya ocurrió por deslizamientos de tierra y lluvias extremas, el impacto de esta construcción no queda encerrado dentro de las fronteras brasileñas. Se siente en los puertos, en los precios y en los tiempos de entrega que afectan también a países como Argentina y Uruguay.
El impacto de esta construcción en América del Sur
La magnitud del proyecto es lo que lo vuelve excepcional en clave regional. Túneles de más de veinte kilómetros, con una inversión multimillonaria, no son habituales en América del Sur, donde la infraestructura suele avanzar a fuerza de parches y soluciones provisorias. Aquí, el Estado brasileño opta por una respuesta estructural, costosa y de largo plazo, que busca eliminar un cuello de botella histórico en lugar de convivir con él.
Hay además un mensaje político implícito. En un contexto latinoamericano marcado por restricciones fiscales y obras demoradas, Brasil muestra disposición a apostar fuerte por infraestructura estratégica, aun sabiendo que los beneficios no serán inmediatos.
El factor climático termina de cerrar el cuadro. Deslizamientos, lluvias intensas y eventos extremos ya no son excepciones. Son parte del paisaje. Diseñar túneles para evitar zonas inestables es, en ese sentido, asumir que el cambio climático dejó de ser una hipótesis y pasó a ser una variable concreta de planificación.
Para Argentina, la construcción no es un detalle ajeno. Mejorar la fluidez del sur brasileño significa rutas más previsibles hacia y desde uno de sus principales socios comerciales. En tiempos de economías frágiles, la previsibilidad logística vale casi tanto como un acuerdo comercial.





