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China reta a Estados Unidos remplazando el petróleo venezolano con el de su opositor

Esta compra de China demuestra que el petróleo sigue siendo un instrumento tanto de poder como de diplomacia internacional

En los grandes y silenciosos corredores del comercio de petróleo, donde se mueven millones de barriles que alimentan industrias y economías, ha surgido una alianza estratégica entre China y un opositor clave de Estados Unidos.

Tradicionalmente, China fue uno de los mayores compradores de petróleo venezolano, especialmente crudo pesado, que encajaba bien con las refinerías independientes chinas conocidas como teapots en la provincia de Shandong. Pero tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela, todo cambió y el gigante oriental salió a la búsqueda de otro socio clave, según anuncia Reuters.

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China desafía a Estados Unidos y reemplaza el petróleo venezolano con el de su opositor

Ante esa caída de suministro y con las refinerías buscando materias primas que no solo sean abundantes, sino económicas, las teapots chinas comenzaron a comprar crudo pesado iraní, conocido oponente de Estados Unidos, que ya estaba almacenado en tanques bajo custodia aduanera en China y también sobre buques fondeados en aguas asiáticas. Las fuentes consultadas por Reuters señalan que el petróleo iraní ofrecía descuentos de hasta USD 12 por barril respecto al Brent, lo que lo convertía en la opción más atractiva disponible en ese momento.

El gobierno de Estados Unidos, bajo el presidente Donald Trump, intensificó su campaña contra el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, incluyendo un bloqueo a los buques sancionados y la captura del propio presidente venezolano. El control estadounidense sobre las exportaciones petroleras redujo de forma abrupta los envíos de crudo hacia Asia hacia China.

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¿Qué significa esta compra de petróleo a Irán?

Este giro no solo tiene un efecto comercial. China está fortaleciendo sus vínculos con Irán, un país que, como Venezuela, enfrenta sanciones de Washington por su programa nuclear y su política regional. Al mismo tiempo, Beijing está desviando su relación histórica con Caracas, cuyo petróleo ahora está bajo el control directo de Estados Unidos y comercializado por gigantes como Vitol y Trafigura.

La importancia de este cambio va más allá de una simple sustitución de crudo. Refleja una reconfiguración de las alianzas energéticas globales. China se acerca a Irán, un actor que desafía las sanciones estadounidenses, mientras Washington usa su influencia para bloquear el flujo de petróleo venezolano hacia Asia.

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