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China patrulla islas disputadas y redefine la tensión militar con Estados Unidos

Patrullar casi a diario es convertir la disputa en rutina. Todos los detalles sobre el accionar militar de China

En el mar de Asia Oriental, China ha convertido la vigilancia marítima en un acto casi militar, aunque sin disparos ni combates abiertos. Durante el último año, su guardia costera ha patrullado estas aguas casi a diario, transformando lo que antes eran episodios aislados en una presencia constante.

Cada recorrido, cada barco que cruza estas coordenadas, es un recordatorio silencioso de poder y soberanía, un gesto estratégico que altera el equilibrio regional. La rutina de patrullajes de China se convierte en presión sostenida, y lo que parece una operación administrativa adquiere dimensiones políticas y militares que nadie puede ignorar.

La guardia costera china patrulló casi a diario las islas controladas por Japón el año pasado (1)

China patrulla islas disputadas y redefine la tensión militar con Estados Unidos

Las islas Senkaku, Diaoyu para China, son uno de esos lugares. Allí, donde el mar parece calmo pero nunca lo está del todo, la guardia costera china patrulló casi a diario durante el último año zonas controladas por Japón, en un gesto sostenido que dice mucho más de lo que aparenta.

No se trata de maniobras militares aisladas ni de episodios excepcionales. Según datos oficiales, en 2025 hubo presencia china en esas aguas durante casi todos los días del año, consolidando una rutina que transforma la tensión en paisaje. Barcos blancos, con insignias civiles pero funciones estratégicas, cruzan una y otra vez las mismas coordenadas.

La guardia costera china patrulló casi a diario las islas controladas por Japón el año pasado

Porque estas islas están en la mira militar de China

Las Senkaku no tienen población permanente, pero se encuentran en una zona rica en pesca y potenciales recursos energéticos. Japón las administra desde hace décadas. China las reclama como parte de su territorio histórico. Taiwán también las considera propias. Ese triángulo de reclamos convierte cada patrullaje en un mensaje medido, casi quirúrgico, dirigido tanto a Tokio como a Washington.

La elección de la guardia costera, y no de la armada, no es casual. Es una forma de presión de baja intensidad, diseñada para evitar una escalada militar directa y, al mismo tiempo, erosionar la normalidad japonesa en la zona. La frontera entre lo civil y lo militar se vuelve difusa.

Del lado japonés, la respuesta ha sido cautelosa. Refuerzo de la vigilancia, protestas diplomáticas, pedidos a pescadores para que eviten acercarse demasiado. Nadie quiere ser el primer paso hacia un incidente mayor. Porque en el fondo, detrás de estas islas pequeñas, está el tablero completo del Pacífico. La relación entre China y Estados Unidos, la seguridad regional, el rol de Taiwán y el equilibrio de fuerzas en una de las rutas marítimas más importantes del mundo.

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