En marzo de 2018, las figuras de Mafalda y dos de sus amigos, Susanita y Manolito, llegaron a ocupar un lugar privilegiado en el paseo Arístides Villanueva, en pleno corazón de la Ciudad. En aquel momento, su papá Joaquín Salvador Lavado, o Quino, como lo conoce el mundo, estuvo con ellos, celebrando que el municipio hubiese decidido tal homenaje.
Así fue la restauración de Mafalda y sus amigos antes de volver a la Arístides

Las restauradoras Mariela Hug y Carla Parisi (en el centro), asistentes de la directora del laboratorio de Restauro de la Municipalidad de Capital, se ocuparon de darle un baño profundo a Mafalda
Mafalda fue sentada en un banquito, que dejaba lugar a que cientos de personas pudieran fotografiarse con ella, mientras Manolito y Susanita fueron ubicados a los costados, de pie, junto a ella.
El tiempo pasó, pasaron los niños, los turistas extranjeros que querían ver dónde vivía la pequeña que entretuvo a generaciones a través de sus historietas, los mendocinos y mendocinas que querían lucir orgullosos una foto con ella y sus compañeros.
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Pero cuando el tiempo pasa, también suele comenzar a pesar.
Entre esos pesares, el que más dolió fue la muerte del genial Quino, que ocurrió un año atrás. La gente eligió este sitio para llevarle flores, cartas, recuerdos. Todos los que pudieron, fueron a hacerle un cariñito a Mafalda, que había perdido a su papá.
Tanto amor y demostraciones de afecto, provocaron un cierto deterioro en las figuras, que, lejos de haber sido vandalizadas, solo tenían el impacto del amor y de la intemperie en su estructura. De todas maneras, había que repararlas.
Así se hizo, en el taller de la restauradora Cristina Sonego, quien dirige este departamento en la Municipalidad de la Capital.
Sonego fue quien relató a Diario UNO cómo fue poner a punto a los entrañables personajes.
El paso a paso
Las esculturas de Mafalda, Manolito y Susanita fueron realizadas en resina epoxi y fibra de vidrio, con pigmentos incorporados (esto significa que no está pintada sobre el material) y un tratamiento con resina para su mejor conservación. Si bien la estructura es muy resistente a la intemperie y al contacto con la gente, presentaban un deterioro lógico del paso del tiempo.
Sonego explicó que si bien se encontraban en buen estado, hubo que reparar algunos faltantes, como partes pequeñas de los dedos de Susanita, y algunas saltaduras en los zapatos de Mafalda.
Para trabajar sobre ellas, la restauradora se comunicó con el escultor Pablo Irrgang, que es el autor de las obras.
Entonces, se pusieron manos a la obra junto a sus dos colaboradoras, Carla Parisi y Mariela Hug.
Lo primero que se realizó fue una limpieza acuosa (lavado de las piezas).
Luego se hizo una limpieza profunda, con disolventes orgánicos que no afectan los materiales de base.
Las piezas faltantes se restituyeron con masilla epoxi, y solo se realizó una reparación cromática en los lugares donde hubo que intervenir las piezas.
Para terminar, se les dio dos manos de una protección especial que se utiliza en las restauraciones.
De vuelta a la Arístides
La restauración total se extendió por algo más de 3 meses: fueron retiradas el 17 de junio por un equipo de la municipalidad, y regresaron a su banquito el 30 de septiembre.
Sonego manifestó que cuando se retiraron hubo que cortarles los tarugos con los que estaban sujetos los personajes, y cuando se reintegraron, también se trabajó cuidadosamente en la nueva soldadura.
La restauradora explicó que las dos figuras que están sobre el piso (Susanita y Manolito) fueron empotradas con cemento, y Mafalda, que permanece sentadita sobre el banco, está agarrada con varillas roscadas y soldadas. Esto hace imposible que alguien pudiera robárselas. De todas maneras, nunca ha habido un acto de vandalismo o maltrato, o intento de sustracción sobre los personajes de Quino.
"Para que se rompieran, deberían atacarlas no se... con un martillo. y no pensamos que esto pueda suceder", manifestó la experta en restauro.