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Así fue cómo un guía de montaña encontró a los andinistas perdidos hace 25 años

Juan Cruz Rodríguez tiene 23 años y en diciembre se recibió de guía de montaña. Todavía no cae en lo que significó hallar a los dos andinistas de Uspallata

“En gran parte todavía no caigo, estoy bastante movilizado” expresó Juan Cruz Rodríguez, el guía de montaña de solo 23 años que hizo una travesía en solitario por la pared Sur del Cerro El Plata y encontró a los andinistas de Uspallata Leroy Villa y Nicolás Ibaceta, quienes desaparecieron en julio de 1996.

Es oriundo de Entre Ríos, pero hace cuatro años que vive en Mendoza, donde llegó para estudiar la carrera de Guía de montaña. En diciembre del 2020, a pesar de la pandemia en el medio, se recibió y consiguió su esperado título.

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Juan Cruz Rodríguez, quien encontró los cuerpos de los andinistas perdidos durante 25 años

Juan Cruz Rodríguez, quien encontró los cuerpos de los andinistas perdidos durante 25 años

“No conocía Mendoza, pero me gustó mucho y me fue muy bien” cuenta tranquilo Juan Cruz, quien solo sabía que en la provincia “había un gran mundo de montaña”.

Juan Cruz señaló que en la carrera de guía algo se había comentado sobre algunas personas que murieron en algún cerro y que sus cuerpos nunca habían sido encontrados, pero nunca en profundidad ni con muchos detalles.

El sábado 17 de abril, el joven guía de 23 años partió para Vallecitos para encarar solo la pared Sur del Cerro El Plata. Solo un amigo sabía todo el itinerario que iba a hacer y sabía cuándo debía preocuparse si no llegaba en el tiempo estipulado.

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Cerro El Plata, donde los cuerpos de los andinistas Leroy Villa y Nicolás Ibaceta permanecieron durante 25 años

Cerro El Plata, donde los cuerpos de los andinistas Leroy Villa y Nicolás Ibaceta permanecieron durante 25 años

“Hice algunas ascensiones de cerros más bajos, en solitario ya me conocía, pero nunca había ido así. Estaba con dudas si iba a haber tormenta eléctrica esa noche, porque algo me salía. Me acosté como a las 7 de la tarde pero no podía dormir. Daba vueltas, veía que estaba estrellado y me iba esperanzando. Cuando me levanté como a las 3 de la madrugada estaba todo despejado, pero no había dormido nada, solo había descansado el cuerpo. Salí a las 4 tratando de pasar rápido para no estar tanto tiempo en altura”, relató Juan Cruz.

Iba en zigzag para entrar en calor, ya que a esa altura, más el viento fuerte, hace que el frío llegue hasta los huesos en segundos.

Primero vio unas varillas de carpa, luego un pedazo de tela y su primer pensamiento fue: “Chau, se está volando todo acá, qué pasó. Miré para arriba y era toda la escena, estaban esperando que yo fuera hasta ahí. Estaban los chicos enteros y eso fue impactante no eran partes, o huesos, estaban enteros”, detalló Juan Cruz.

“Me quedé mirándolos un rato, traté de ver alguna insignia, algún club, el equipo que llevaban. Todavía me faltaba llegar a la cumbre, así que me fui rápido. Pensaba que quizás sabían que estaban ahí, pero que como era difícil llegar no los habían podido sacar”, fue uno de los miles de pensamientos que tuvo Juan Cruz sin saber la historia de los dos andinistas de Uspallata que subieron el cerro en 1996 y no supieron más nada de ellos.

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Juan Cruz llegó a pensar que alucinaba, quizás por la altura, cosas que pueden pasar, hasta que entendió que era real. “Iba a full. Tenía muchas ganas de salir de ahí porque estaba en una altura comprometedora y quería llegar al camino normal que ya conocía para ir más tranquilo. Todavía no sabía a quién contarle ni avisarle”.

Por suerte, el joven guía aseguró que le fue muy bien con los tiempos que había calculado para su itinerario: “Eso me permitió no asustarme más, y no sentirme más comprometido de lo que ya había estado, porque estuve muy expuesto a la altura, a cualquier caída, a cualquier desprendimiento, a que se me congele alguna extremidad, había mucho viento y eso no te permite juntar calor”.

Cuando bajó el Cerro El Plata, hizo dedo y fue auxiliado por dos conocidos a quienes les contó lo que le había pasado. Allí le contaron quiénes eran: “Cada vez que me iban contando me daba cuenta que eran ellos los que estaban ahí, que no había otros extraviados”.

A medida que caía en lo que había pasado y a quiénes había encontrado, entendía un poco más. Se puso en contacto con un amigo de Leroy Villa y Nicolás Ibaceta, y luego se le dio aviso a la Patrulla de Rescate de la Policía, y al hermano de Leroy, Hugo Villa, más conocido como Rambito, quien durante más de un año recorrió el cerro El Plata de punta a punta para buscar a su hermano, pero jamás encontró nada.

Rambito no lo podía creer, me agradecía, estaba muy contento. Con tantos años que pasaron la imaginación y la mente había viajado mucho, Hasta llegaron a pensar que se habían ido del país o que los habían secuestrado, una gran incertidumbre de no saber dónde estaban”, relató Juan Cruz.

Agregó que Rambito Villa “me hizo muchas preguntas. Me dijo que había estado festejando el cumpleaños de Leroy ese sábado, que cumplía 49 años. No podía ni hablar, cada vez qye yo le contaba algo él caía en la cuenta. Están muy agradecidos. Después de todo esto fui a ver a la familia a Uspallata y mucha gente estaba muy agradecida, fue algo hermoso”.

Una semana después del hallazgo, el guía de 23 años volvió a ir al Cero El Plata junto con policías de la Patrulla de Rescate, quienes sacaron los cuerpos del lugar en un trabajo muy duro y difícil que demoró tres días.

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Por todo esto, Juan Cruz decidió llamar ese camino que hizo hasta los andinistas como la variante Leroy-Nico, como un camino alternativo en honor a ellos.

Otra parte de la historia tiene que ver con los padres del joven andinista, quienes viven en Entre Ríos. Ni bien bajó del cerro, Juan Cruz los llamó para avisarles que estaba bien y que ya volvía a su casa.

“Mis viejos fue con los primeros que hablé, y no pueden creer, me dicen que están orgullosos y fueron cayendo en la cuenta de los lugares donde ando yo por acá. Mi vieja me dice que trate de no ir solo, que por qué me había ido solo. Ahí se preocuparon mucho, es probable que la próxima vez que vaya a la montaña mi vieja directamente no duerma, pero yo siempre priorizo la vuelta a casa”, manifestó.

Juan Cruz va a quedar en el recuerdo eterno de las familias Villa e Ibaceta, ya que gracias a él pudieron recuperar a los dos andinistas de 21 y 22 años, de quienes no supieron más nada desde junio de 1996, cuando fueron al Cerro El Plata para buscar al piloto de un helicóptero Lama del Ejército que había caído en esa zona.

Pero la vida del guía de 23 años continúa con más fuerzas que antes. Contó que realiza guiadas por la cordillera en la zona frontal del Cordón del Plata y también por las zonas de Puente del Inca y Las Cuevas, y quien quiera realizarlo puede contactarse con él a través de su Facebook o su Instagram @juancruzrodriguez23.

Además, durante mayo hará un curso de primeros auxilios en ambientes agrestes, y recién en junio espera ir nuevamente a hacer alguna travesía por la montaña mendocina.

Aseguró que si consigue algún compañero para ir mejor, sino, no teme a enfrentarse solo nuevamente en la montaña.