Quizás solo sea parte de la imaginación popular, que le ha atribuido otras tantas anécdotas fantásticas, pero lo cierto es que dicen que un día, uno de tantos y como cualquiera, el Beto pasó por un bar del centro. El dependiente, medio cansado de que le mangueara siempre un café y un pucho, le ofreció que, a cambio, pasara el lampazo. Y el Beto, rápido de reflejos, le contestó: “¿Sos boludo? Solo los locos como vos laburan”.
Y también dicen que el Beto Micheli se murió una noche de jueves, del jueves 18 de enero del año pasado, pero eso seguro que es mentira por más que desde ese momento las calles de San Martín se vean desoladas y que seguramente alguna de ellas lleve su nombre algún día.
En principio el próximo 3 de febrero la Fiesta de la Vendimia de la ciudad de San Martín estará hecha en su honor, escrita por el historiador Alejandro Ravazzani.
“Murió el Beto”, fue la frase que repitió toda la ciudad hace justo un año, entre la angustia y la perplejidad. Nadie tuvo que preguntar a qué Beto se referían. Todos pensaron en él, el personaje más popular y querido de San Martín. El Beto Micheli, que para los foráneos podría definirse como “el loco del pueblo”, aunque para la ciudad del este mendocino fue bastante más que eso.
Tenía 60 años. Había nacido el 4 de diciembre de 1957. Mario Micheli, su hermano mayor y que toda la vida estuvo a cargo de su cuidado, contó con la dificultad propia de la pérdida, que “mi padre murió joven y nuestra madre también, a los 36 años. Tuvimos dos hermanas mayores ya fallecidas y después seguía yo, otra hermana y el Beto, que era el menor”.




