Amparo Robledo, de 23 años, sueña con alcanzar el cetro departamental de Santa Rosa en representación de Centenario Futsal de cara a la Vendimia 2025. Aunque cursa la carrera de Enfermería, su vida siempre estuvo marcada por el mundo de la viña, ya que creció en una finca familiar donde la uva es la protagonista.
Amparo, la candidata de Santa Rosa que salió a cosechar y compartir el día con obreros de la vid
La postulante al cetro departamental creció viendo a sus padres trabajar duro en la finca y hoy se unió a ellos para cosechar
Hoy, como marca la tradición, Amparo, junto a sus padres, obreros de viña, dio inicio a la cosecha 2025, tal como lo hacen cada año.
Candidata número 5 de Santa Rosa, vive la Vendimia desde adentro, conociendo el esfuerzo que sus padres ponen durante todo el año. Juntos esperan con ansias el 14 de febrero, día en que se celebrará la fiesta departamental.
“Esta actividad nace desde lo más profundo de mi corazón porque llevo 23 años viviendo en la finca. Es el lugar donde crecí, donde mis padres dedicaron toda su vida al trabajo en la vid, dejando en cada jornada su esfuerzo y sacrificio”, contó Amparo a UNO. “Ellos me enseñaron con su ejemplo lo que significa el compromiso, la dedicación y el amor por la tierra”, agregó.
Como representante del cetro vendimial, resalta la importancia de los cosechadores, quienes, según ella, son los verdaderos protagonistas de nuestra Vendimia. “Es fundamental reconocer su rol”, señaló.
La niña que acompañaba a sus padres a la cosecha
Cuando era niña, Amparo acompañaba a sus padres en la cosecha. “Recuerdo esas madrugadas de mates, tortitas y risas entre las hileras. En ese entonces no comprendía del todo la magnitud de lo que hacían, pero ahora, como adulta, entendí el sacrificio y la fuerza que requiere su labor”, reflexionó.
Por eso, siente la necesidad de compartir un momento con los obreros de la finca donde creció y agradecerles por su incansable trabajo.
La vitivinicultura, para Amparo, es mucho más que una industria: “Es una forma de vida que llevo en el corazón. Son los viñateros, esos hombres y mujeres que se levantan antes del amanecer para cuidar la vid como si fuera parte de su familia”, explicó.
La vitivinicultura es olor a uva y tierra mojada
“La vitivinicultura es el olor a tierra mojada, el sol quemando la piel y las risas que se escuchan mientras se llena el tacho de uvas”, agregó con emoción. “Es lo que me vio crecer, lo que me enseñó el valor del sacrificio, la importancia del trabajo en equipo y el orgullo de seguir tradiciones que han pasado de generación en generación”.
Para ella, la cosecha no es solo el vino que llega a la mesa, sino el esfuerzo incansable que se esconde detrás de cada botella. “Es el trabajo de las manos callosas de los cosechadores, que con dedicación y sacrificio cuidan cada racimo”, ilustró.
Y no puede faltar el asado de fin de cosecha: “Ese momento en que todo el esfuerzo se celebra en familia, con gratitud, aplausos y un brindis que nos recuerda que el fruto de tanto trabajo y pasión realmente vale la pena. Así es como la vitivinicultura forma parte de mi vida, de mi historia, y la llevo con orgullo en el corazón”, concluyó emocionada.





