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Alfredo Baldassarre, la historia de un empecinado

Llegó a la Argentina con sus padres y un hermano escapando de la Guerra. Enviudó y se aferró a sus hijos, nietos y nietas, con quienes, especialmente, recorre la chacra, que es la que le da de vivir desde siempre

"Siempre quise cosechar berenjenas, pero no se me daban. Este año planté y crecieron con todo,... ¡pero resulta que no valen nada! Por eso, te pido: sacame una foto, para tener de recuerdo". Alfredo Baldassarre está cerca de cumplir los 74 años, es inmigrante italiano llegado a Mendoza en la segunda mitad de la década del 50 y chacarero, durante toda la vida. Sigue sembrando, regando y cosechando en su finca de Barriales, a pesar de los eternos vaivenes de los precios, de los contratiempos climáticos y del peso de los años. Es, en definitiva, un empecinado.

Hace poco Alfredo perdió a su compañera de siempre, Norma Sosa, pero aún están sus hijos, Raúl y Graciela, y a sus 6 nietos. Y tiene su tierra, sus recuerdos y varios amigos y vecinos. Uno de estos últimos, el poeta y fotógrafo Oscar Alberto López, es quien recibe el pedido de retratar a Alfredo y sus berenjenas y de apuntar los datos de su historia.

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Alfredo Baldassarre nació el 10 de abril de 1948, en San Vincenzo, provincia de Livorno, en la región italiana de Toscana. Fue el primogénito de Armando Baldassarre y Laura Buffonne y hermano mayor de Giusseppe.

El hambre y las demás secuelas de la guerra, hicieron que esos años fueran muy duros para la familia que, cuando Alfredo cumplió 8 años, hizo que decidieran partir del puerto de Génova en el barco Castelbianco, hacia América.

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Treinta días tardaron en llegar al Puerto de Buenos Aires. Se alojaron unos días en el Hotel de los Inmigrantes y después viajaron en tren a Mendoza. Los primeros días fueron en una finca de Costa de Araujo donde "nos encontramos con un rancho sucio, prácticamente sin techo y en el medio de la nada, con pocos víveres y poca agua".

Después unos parientes los ayudaron a ubicarse en la zona de Barrancas. Vivieron 10 años en la zona, en distintas fincas. Fue difícil la infancia para Alfredo, prácticamente sin hablar castellano y obligado a hacerlo para poder educarse.

Se mudaron luego a la zona de Medrano y también vivieron en diferentes fincas.

Un buen día (una buena noche, para ser correctos) Alfredo conoció a Norma en un baile. Se casaron y vivieron cerca de los padres de Alfredo, primero. Después consiguieron comprarse un campito con casa en Los Barriales. Querían hacer chacra, aunque no tenían muchos conocimientos. "Los vecinos nos aconsejaban", cuenta. Recuerda que un año cometió el error de plantar tomates sobre camellones demasiados anchos. El error terminó siendo un acierto, porque fue un año muy llovedor, el agua corrió y los frutos quedaron bien lejos de la humedad. "Levantamos una cosecha muy importante, que nos ayudó a hacer una casa para nosotros y traer a mis padres a la otra casa".

Alfredo Baldassarre habla con su amigo Oscar López y dice: "Hubo tiempos buenos y muchos malos" y recuerda que "a veces la cosecha se perdía porque venían tormentas, no tenían precio los productos o éramos victimas de estafadores que se llevaban nuestros frutos y no nos pagaban".

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Dice que "por esa época entré a la fábrica de aceite de oliva, que estaba en pleno fulgor en Los Barriales, CoPisi. Hice varias temporadas y con eso, más la chacra que la trabajaba mi señora la mayor parte del tiempo, pudimos seguir tirando".

Oscar López cuenta, sobre Alfredo: " Hoy, este humilde y noble campesino, italiano de sangre y argentino por adopción, sigue trabajando su tierra, la recorre diariamente, le habla, la mira con nostalgia y deja semillas de esperanzas en cada surco. Siguen los frutos dependiendo del azar para su precio, pero él continua con la fuerza de sus casi setenta y cuatro años y de cada cosecha busca una foto para tener de recuerdo, como ahora que dice: "Siempre quise plantar berenjenas y se me daban pocas o chicas…ahora que se dieron hermosas y en gran cantidad, no tienen buen precio…por eso quiero la foto".

Alfredo Baldassarre dice: "Mientras pueda, voy a trabajar”. Así será.