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Al fin: abren los primeros 8 locales en el histórico pozo de Maristas

Tras muchos años de obras y abandono, el predio conocido como el pozo de Maristas, emplazado en la avenida San Martín, está más cerca de recobrar vida

En 2011, Mendoza inauguraba y recibía gustosamente nuevas propuestas para la apertura de centros comerciales e hipermercados. En medio de esa euforia, el proyecto que planificaba convertir el pozo de Maristas en un shopping con hotel, departamentos y oficinas era el que más ilusión generaba. Finalmente, a diez años de presentado el proyecto, solo 8 locales con vista a la calle San Martín los que están listos para su apertura.

Pasaron 27 años desde que topadoras convirtieron en escombros el viejo edificio del colegio San José de los Hermanos Maristas que se apostaba en la avenida San Martín 861, entre calles Alem y Don Bosco, donde también tuvo sede la Facultad de Derecho de la UNCuyo durante la década del '80. Pero en 1994 se decidió que fuese demolido. Desde allí, fue conocido como el pozo de Maristas.

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A partir de allí, las ofertas para establecer diferentes proyectos en el lugar no se hicieron esperar pero ninguna se concretó. El lote tuvo varios dueños que proyectaron torres de oficinas de alta categoría, departamentos, cines o restoranes. Hubo que esperar hasta 2011 para que la empresa Corrientes Palace SA decidiera hacerse cargo del lugar.

Originalmente, el ambicioso plan alcanzaba unos 112.600 metros cuadrados. En una primera etapa se iba a llevar adelante un estacionamiento subterráneo de 3 niveles de 30.000 metros cuadros. Otros 40.000 metros cuadrados se iban a destinar a un centro comercial. El resto de la superficie la cubrirían con una torre de departamentos y oficinas que tendría en sus últimos pisos un lujoso hotel.

Pero esta segunda parte del proyecto nunca llegó a manos de la Municipalidad de Ciudad y, en 2014, cuando el entonces intendente Rodolfo Suarez visitó el lugar para anunciar el inicio de las obras la idea del hotel ya había sido descartada.

Durante la gestión de Francisco Pérez al frente del Ejecutivo de Mendoza, la firma intentó buscar financiamiento por parte del gobierno pero solo consiguió una declaratoria de interés. En ese momento, la excavación ya se había iniciado pero quedó paralizada.

Recién en 2015, y en medio de varias quejas, se hicieron tareas para reforzar la excavación y minimizar el riesgo en los edificios de la zona.

En 2018, la Municipalidad de Ciudad emplazó a la empresa para que avanzara con las obras. Allí se iniciaron conversaciones con el Ejecutivo a cargo de Alfredo Cornejo que culminaron con el otorgamiento de un Bono Final con el que la firma accedía a una reducción de impuestos provinciales "contra inversión".

Con este acuerdo, los desarrolladores se beneficiarían con $35 millones en bonos una vez que invirtiera $1.600 millones para la concreción de la primera etapa de construcción que implicaba los cimientos y los pisos de subsuelo. El tiempo estimado de la obra era de 18 a 24 meses y se creyó que estaría listo en septiembre del 2020 pero se debió postergar.

Por el momento, solo 8 locales comerciales estarán disponibles, todos cuentan con vista a calle San Martín pero estiman que aún restan dos años de tareas para el Plaza Maristas se acerque más al proyecto de un gran centro comercial.

Lugar histórico

En 1923 salió a remate el terreno ubicado en la calle San Martín al 861 de Ciudad, en ese momento, el centro urbano de Mendoza no cobijaba esta zona. Era una gran casona de 100 metros cuadrados de edificación.

Según la congregación de Maristas, el lugar había pertenecido al doctor Manuel Bermejo, hermano de Antonio Bermejo, el entonces presidente de la Suprema Corte de la Nación, y a su esposa Ana Molina. El matrimonio había fallecido y la propiedad había quedado disponible.

Siguiendo el relato de la comunidad religiosa: "Se pedían no menos de $136.000 que debían ser pagados al mes de firmar el contrato preliminar. En caja había sólo $2.000 en Letras de Tesorería. Con eso como base, ¿cómo se pretendía comprar la propiedad? Los recursos humanos fallaban, pero el titular del Colegio era San José y él debía salir por sus fueros. Se le invocó con confianza y, apoyados en su protección, se cometió el despropósito humano de firmar el contrato el 24 de setiembre de 1923".