El piso flotante se ha convertido, desde hace algunas décadas, en la opción predilecta para revestir el suelo de cualquier hogar. Sin embargo, esta no es la única opción. De hecho, en la actualidad está tomando impulso una tendencia en decoración que no solo se destaca por su elegancia, sino también por su durabilidad, permitiendo el alto tránsito sin dejar marca alguna.
Adiós al piso flotante: la tendencia en decoración que se impone para 2026 por su elegancia y durabilidad
Esta tendencia en decoración es un piso resistente al tránsito pesado y constante. También es elegante y sofisticado
Llegó el fin del piso flotante: la tendencia en decoración que será furor este año
Aunque en ocasiones anteriores te sugerí probar con el suelo laminado en espiga en lugar del piso flotante, hoy también te hablaré de otra opción que se destaca por sus amplios beneficios que ofrece en comparación de la madera. Se trata del porcelanato, una alternativa versátil y de alta durabilidad.
Al momento de renovar los suelos de una vivienda, surge a menudo el dilema entre la calidez inmediata del piso flotante y la robustez estructural del porcelanato. Aunque el primero ha ganado popularidad por su bajo costo y rapidez de instalación, un análisis técnico profundo revela que el porcelanato es el ganador indiscutible cuando se busca durabilidad, higiene y valorización de la propiedad a largo plazo.
Recordemos que el piso flotante está compuesto por capas de derivados de madera prensada (HDF) y una resina melamínica que imita las fibras, líneas y textura de la madera natural. Su gran enemigo es la humedad. Incluso las versiones catalogadas como resistentes al agua sufren ante filtraciones o inundaciones accidentales, provocando que las juntas se hinchen y el piso se deforme de manera irreversible.
En contraste, el porcelanato es un material cerámico de baja porosidad cocido a temperaturas extremas. Esta composición lo hace totalmente impermeable. Es la opción superior para cualquier ambiente, permitiendo una continuidad estética entre el living, la cocina y el baño sin el temor a que el contacto con el agua arruine la superficie.
Mientras que un piso flotante puede rayarse fácilmente con el arrastre de muebles o las garras de mascotas, el piso de porcelanato ofrece una dureza superficial que resiste el tránsito intenso y los impactos sin inmutarse.
Por último, un dato a considerar es que la vida útil de un piso flotante ronda los 10 a 15 años en condiciones óptimas, y una vez que la capa superior se desgasta, no admite pulido ni restauración: debe reemplazarse por completo. En cambio, la nueva tendencia en decoración es un piso para toda la vida. Su color no se degrada con la luz solar y su limpieza es sumamente sencilla, admitiendo el uso de desinfectantes fuertes que dañarían irremediablemente la madera laminada.






