Magdalena Scanio tiene 79 años y no descansa. Vive en San Martín y, dos veces por semana, amasa, hornea y carga un carrito con tortitas, budines y pastafrolas para viajar a Ciudad y venderlos en las estaciones de servicio. Lo hace para ayudar a su hija, Magdalena Peralta, de 49 años, que se dializa tres veces por semana y padece insuficiencia renal crónica y sueña con un trasplante.
A los 79 años, sale a vender tortitas para que su hija pueda seguir el tratamiento de diálisis
Chiquita amasa y hornea tortitas en San Martín para luego viajar a Ciudad y vender junto a su hija, quien se debe someter a diálisis
Frío, calor, lluvia o viento: ahí están las dos. Cocinan juntas de madrugada en la casa de la hija y luego salen a buscar compradores. Lo que recaudan sirve para cubrir lo que la enfermedad no perdona: gastos, medicamentos, traslados y la vida diaria.
La historia se volvió viral gracias a un video de TikTok publicado por @jkarim14, que decidió visibilizar el esfuerzo silencioso de Chiquita. En pocas horas, miles de personas conocieron a esta madre y su hija, y se emocionaron con su historia.
Dos días a la semana para vender tortitas y toda una vida juntas
Los miércoles y sábados, madre e hija elaboran en la cocina de la casa todo lo que luego venderán.
Budines, pastafrolas, tortitas y, según la época, bombones, huevos y roscas de Pascua o pan dulces. Lo que sea, siempre hecho con las manos y con un ingrediente que no se agota: amor y perseverancia.
“En mi casa tengo un fuentón grande -cuenta Magdalena Peralta- y ahí hacemos la masa entre las dos. Ella me incorpora los ingredientes y yo la preparo. Después, ella se queda cocinando y yo me voy a diálisis. Así lo hacemos dos veces por semana. Y sí, siempre salimos juntas”.
Las dos viajan desde San Martín hasta la Ciudad de Mendoza para vender. Sus puntos habituales son las cercanías de las estaciones de servicio ubicadas en Arenales y Acceso Este Lateral Sur, Guaymallén y también Acceso Este y Avellaneda.
Allí, frío o calor, Chiquita espera a los clientes. Muchos ya la conocen.
Una enfermedad hereditaria y una vida de lucha
La razón de todo este esfuerzo es el diagnóstico de Magdalena hija: insuficiencia renal crónica, que afecta ambos riñones debido a poliquistosis renal, una enfermedad hereditaria.
“Me hago diálisis desde el 27 de noviembre de 2021 -explica-. Además, estoy operada de la pierna izquierda: tengo una placa con tornillos. También tuve dos trombosis. Me dializo en la Clínica del Riñón en la calle Gutiérrez 69 de San Martín. Ahí mismo se dializó mi papá por 14 años”.
Lo que no contó hasta ahora es que el 3 de septiembre tiene turno para hacerse los estudios y poder entrar en lista de espera para un trasplante. Un paso más en la lucha constante por su vida, y otro motivo por el que el apoyo de su madre es indispensable.
La enfermedad no solo condiciona su salud, también limita la posibilidad de un trabajo tradicional. Por eso, la venta de productos caseros se convirtió en una forma de sobrevivir. Pero para Chiquita, no es solo cuestión de dinero: es la manera de estar ahí, de sostener a su hija como lo hizo toda la vida.
El amor de madre e hija que todo lo puede
Si hay algo que Magdalena hija tiene claro, es que su madre no es una mujer común. Por eso, cuando habla de ella, las palabras se llenan de gratitud y admiración.
“A mi mamá se lo digo siempre, pero te lo cuento: Ella es la mujer más maravillosa, buena y luchadora del mundo. La elegiría diez millones de veces otra vez. Si supieran el aguante que tiene mi mamá, no podrían creer. Siempre me cuidó cada vez que me pasó algo”, dice con emoción.
No es la primera vez que atraviesan juntas una prueba dolorosa. Hace un año, ambas sufrieron la pérdida más dura: el hermano de Magdalena hija y único hijo varón de Chiquita falleció.
“Pasó por el terrible dolor de perder a su único hijo, así que nos quedamos solitas cuando lo perdimos”, recuerda.
Esa soledad las unió aún más.
Una esquina, un carrito con tortitas y la esperanza del trasplante de riñón
Tal vez, si uno pasa rápido por Arenales y Acceso Este, solo vea a una mujer mayor junto a un carrito. Pero si se detiene, descubrirá mucho más, una madre que no conoce la palabra “rendirse”, una hija que lucha contra la enfermedad, y una historia que se sostiene con amor.
Chiquita se volvió viral porque su ejemplo habla un idioma universal. Y en ese idioma, la frase que repite su hija resuena e inspira: “La elegiría diez millones de veces más”.
Cómo colaborar con Magdalena y su hija
Para quienes quieran colaborar directamente con ellas, la familia compartió un alias de Mercado Pago (magy.23.cuenta).








