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Gesta emancipadora

Un 5 de abril San Martín aseguraba en la batalla de Maipú su plan libertador

Editado por Raúl Adriazola
adriazola.raul@diariouno.com.ar

Cuando la causa patriota de América del Sur parecía peligrar ante un desesperado embate realista, tras la derrota "a medias" de Cancha Rayada,  San Martín desplegó toda su sapiencia y calculada estrategia, y en la zona de los Cerrillos del Maipo, cerquita de Santiago de Chile, les dio batalla definitiva y derrotó completamente a los fieles a la monarquía española, asegurando la libertad de Chile y terminando una etapa fundamental de su plan emancipador. Fue el 5 de abril de 1818 y se llamó la Batalla de Maipú.

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Rearmado en tiempo récord el Ejército de Los Andes, creado en Mendoza, en el campamento de El Plumerillo, tras la sorpresa del ataque nocturno de Cancha Rayada (19 de marzo), y levantados los ánimos alicaídos, el general José de San Martín derrotó a las huestes realistas, comandadas por el general español Mariano Osorio, quien prácticamente vio exterminado su ejército de 5.300 hombres, que había sido reforzado con tropas veteranas de la península  y que combatieran en la Península contra Napoleón: Burgos, Arequipa, Concepción e Infante Don Carlos (Real de Lima), enviadas por el virrey de Perú tras la derrota de Chacabuco.

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Según cuenta el historiador Felipe Pigna, poco antes de librar la batalla decisiva, San Martín mantuvo una entrevista con el agente norteamericano W.G.D. Worthington, quien le contaba en un informe a su gobierno: "Al estrechar su mano y en momentos en que el choque de los ejércitos parecía inminente le dije: ‘De esta batalla, señor general, depende no solamente la libertad de Chile sino, acaso, de toda América española. No sólo Buenos Aires, Chile y Perú tienen los ojos puestos en usted, sino todo el mundo civilizado. Dije esto sin presunción y con cierta tímida solemnidad como lo sentía y como lo sintió él por la forma con que escuchó mis palabras’".

Luego del duro combate, donde una inteligente maniobra de San Martín para subsanar una demora en su plan original, mandando a su reserva a atacar sobre el flanco derecho y centro del enemigo, le valió el mote del "Epaminondas de Sudamérica" por atacar en orden oblicuo, en vez del tradicional orden frontal.

Luego de conocida la victoria de los ejércitos unidos de las Provincias Unidas del Río de la Plata (Argentina) y Chile, el Virrey de Nueva Granada (actualmente Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá): "La fatal derrota que en Maipú han sufrido las tropas del Rey pone a toda la parte sur del continente en consternación y peligro".

Asegurada la libertad de Chile, y resguardadas "las espaldas" de nuestro país (Oeste), San Martín ya pudo encarar las etapas finales de su plan libertador: barrer la armada realista y atacar el centro del poder en la región, tomando Lima, en Perú.

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