Este fin de semana la exboxeadora argentina Alejandra "Locomotora" Oliveras reveló un terrible hecho que le tocó vivir en 2006, justo antes de su pelea por el título mundial: encontró a su marido en la cama con su hermana. Además promocionó la serie que se estrenará dentro de poco por Amazon y cuenta su dura vida.
Locomotora Oliveras: "Encontré a mi marido en la cama con mi hermana"
El 20 de mayo de 2006, la boxeadora Alejandra "Locomotora" Oliveras, se consagró campeona mundial de Peso Supergallo de la WBC. Fue luego de vencer por knock out a Jackie Nava en Tijuana, México.
Sin embargo, existe una historia que no se conocía hasta ahora. Oliveras reveló en una entrevista radial con el periodista Clemente Cancela en el programa Todo Pasa, que logró ese glorioso título bajo una tormenta de emociones y un drama familiar que la marcó hasta el día de hoy.
Te puede interesar: Netflix: la película que fracasó en el cine y la rompe en la plataforma
En un momento del diálogo que tuvo con Cancela, "Locomotora" recordó -y reveló- el feo momento que vivió pocos días antes del enfrentamiento que la convirtió en campeona del mundo. “Diez días antes de irme a México a pelear por el título del mundo, encontré a mi marido en la cama con mi propia hermana”, reveló la deportista cordobesa.
Luego detalló: “Me fui a México con el corazón destrozado, creo que me vengué con Jackie Nava por lo que me había pasado”, agregó, entre risas, pero aaseguró que en aquel momento la pasó verdaderamente mal.
Su confesión llegó justo en el momento en el que adelantaba que saldrá un documental biográfico sobre su vida en la plataforma Amazon. Esta cruda y angustiante situación que le tocó vivir formará parte de la serie en la que contará acontecimientos de su carrera como profesional y todo lo que ocurría mientras tanto en su ámbito privado.
Pese a que reconoció que ese engaño fue uno de los golpes más duros de su vida, también advirtió que fue el combustible para después convertirse en una verdadera guerrera: “Me quería morir, fue una puñalada por la espalda. Para no llorar, entrenaba, porque sentía que no podía suspender el sueño de mi vida”.
“Demoré como un año en estabilizarme, en recuperarme. En ese momento él era el amor de mi vida. Que te traicionen de esa manera duele hasta los huesos”, reconoció.
En medio de su relato, Alejandra recordó todo el sacrificio que tuvo que hacer, con todo el sufrimiento encima, para prepararse para el combate por el título mundial: “Dormía en un colchón en el suelo y trabajaba en cinco gimnasios para darle de comer a mis hijos”.
Te puede interesar: La disparatada comedia de Netflix de acción real y animación
La bolsa que ganó por ese combate alcanzó los 2.800 dólares y contó que los usó para equipar su casa. En cuanto a su ex pareja, si bien pudo perdonarlo, dejó en claro que esa traición no tenía vuelta atrás y por más que dijo que "estaba muy enamorada", nunca más volvió con él.
“Los golpes de la vida son peores que los del ring, porque no los esperás. La pelea más dura es la vida, es levantarte todos los días y decir ‘no voy a aflojar’. En cuanto a la pelea, yo sabía que iba a ganar porque nadie entrenaba como yo: hacía 10 horas por día, de lunes a lunes”.
La serie de Oliveras que se verá por Amazon
En su adolescencia, Alejandra Oliveras sufrió violencia de género estando embarazada e hizo sus primeras armas en el boxeo para poder terminar por su cuenta con el contexto violento en el que creció.
"A los 14 años empecé a sufrir violencia de género, fue cuando quedé embarazada. A los 15 tuve a mi hijo. Me pegaba durante el embarazo, lo hizo también después que nació y hasta que me separé. Yo entiendo que si nacemos es para ser feliz y para disfrutar", contaba tiempo atrás en una entrevista que le brindó al portal Aires de Santa Fe.
"Antes era normal que la mujer sufriera porque el marido le pegara. A nadie se le movía un pelo porque una mujer denunciaba y no le daban pelota, la mandaban a la casa y se le reían. Yo nunca acepté eso. Por eso aposté por el amor, por eso de tan niña me junté con él y tuvimos un hijo. Pero cuando empezó a pegarme no entendía el motivo. Dije: ’eso no es el amor’", aseguró.
Y recordó el momento en que se defendió de su primera pareja y aplicó el mejor golpe de su vida: "Lo que hice fue aprender a defenderme sola porque en el pueblo no había boxeo. Así que cuando él no estaba hacía sentadillas, abdominales en el piso, entrenaba con mi sombra".
"Un día vino a pegarme como lo hacía siempre. Entonces lo esperé, cerré el puño y le di con toda la fuerza que tenía. Cayó sorprendidísimo al suelo. Agarré a mi bebé, una bolsa de nylon, y me fui. No volví nunca más", detalló Oliveras.




