Salud Miércoles, 12 de septiembre de 2018

Qué es y cómo actuar ante la temible angina bacteriana

Cuando el Streptococcus pyogenes invade la sangre es grave porque provoca la muerte en ciertos casos. Produce faringitis infecciosa y si se detecta a tiempo se pueden evitar problemas con un simple antibiótico.

La muerte de 4 niños por un cuadro severo de infección por la bacteria Streptococcus pyogenes levantó la alarma en Buenos Aires, y la Secretaría de Salud emitió una alerta para evitar un brote ya que dos de los pequeños fallecidos eran de Capital Federal y Avellaneda. Los otros, de Misiones y Rosario, y ahora se sumó el caso de un adulto en Pergamino.

Hasta ahora en Mendoza no se han reportado casos similares y desde el Departamento de Epidemiología de la provincia llevaron tranquilidad a la población.

"No es para generar una alarma, porque estos casos tan graves no son tan frecuentes y se dan en pacientes con ciertas características o por el comportamiento atípico de la bacteria que ha infectado. Hay un porcentaje bajo de pacientes que presentan formas graves que se conocen como cuadro de shock séptico", explicó Rubén Cerchiai, referente del área.

Si la bacteria se va a la sangre produce un cuadro de shock que tiene una alta mortalidad, que varía entre el 20% y el 30% de los casos.

"En estos casos -añadió el profesional- la bacteria pasa a la sangre y produce una toxina que funciona como tóxico, y allí se produce lo que se llama una falla multiorgánica, que no siempre se recupera".

Algunos casos complicados empiezan con infecciones en la piel, como puede ser cuando la persona se rasca al tener varicela, y ahí se producen infecciones complicadas, se explayó el especialista ante la consulta de Diario UNO.

Qué es

El Streptococcus pyogenes es una bacteria que se transmite por vía aérea y es una de las principales responsables de generar infecciones de garganta en niños, aunque también se infectan adultos.

Suele alojarse en las vías respiratorias y en la piel, y se considera típica de esta época del año.

Sobre todo se presenta en el rango etario de los 3 a 15 años, justamente las edades de los chicos fallecidos. Es menos frecuente en los adultos.

El contagio

Esta bacteria se transmite sobre todo por vía aérea. Cuando un niño enfermo tose, salen gotas de saliva que pueden contener dosis infectantes. Otra forma de contagio es a través de objetos que han estado en contacto con la boca del niño o zonas contaminadas.

Las recomendaciones de los especialistas apuntan a evitar todo contagio con una persona enferma, tratar de no compartir utensilios, lavarse las manos y lavar los objetos de higiene ya que los gérmenes pueden permanecer en toallas, en picaportes o muebles por unas horas.

Prevención

Cerchiai indicó que esta enfermedad se cura con antibiótico, como las penicilinas y sus derivados. "No han aparecido cepas resistentes a ellas y por eso se recomienda que entre los primeros síntomas, como fiebre, dolor de garganta, faringitis, escalofríos o malestar, concurran al médico para saber bien qué hacer para prevenir complicaciones", aconsejó el referente de Epidemiología.

El médico insistió en una consulta precoz -dentro de las 24 horas- ya que ayuda a frenar el contagio y el avance de la enfermedad.

Además resaltó la importancia de tener ambientes ventilados, no tocar las lesiones en la piel y lavarse bien las manos.

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