Los submarinos son piezas fundamentales de la guerra, representan un claro símbolo de poder militar. En las costas de la provincia de Buenos Aires, una reliquia histórica nazi sale a la luz a más de 80 años de finalizada la Segunda Guerra Mundial.
Mientras Alemania se rendía en 1945, un cable secreto desde Berlín ordenaba preparar la llegada de un submarino a Quequén para fines de julio. La nave permaneció inadvertida, nunca se rindió oficialmente, pero tampoco llegó a la costa de forma pública. Esta nave hundida se perfila ahora como el mayor descubrimiento naval de la historia argentina.
El submarino nazi hundido en la costa de Buenos Aires: el mayor descubrimiento naval de la historia argentina
Investigaciones recientes de la agrupación "Eslabón Perdido" hallaron restos de lo que sería este submarino a 28 metros de profundidad y a 4 kilómetros de Quequén, cerca de Necochea. Según peritos italianos, existe un 90% de certeza de que se trata de un submarino alemán. La estructura, que podría corresponder a un modelo Tipo IX o VII, presenta indicios de haber sido detonada deliberadamente para ocultar su rastro.
El hallazgo, que ya fue evaluado por la Prefectura Naval Argentina (PNA), ha sido incorporado al Derrotero Naval Argentino, consolidando su relevancia en el mapa histórico y estratégico del país.
¿Cómo era este submarino de Alemania?
El modelo más probable del submarino hallado en Quequén es un U-Boot Tipo IX. Los restos miden aproximadamente 80 metros de largo por 10 metros de ancho. Este submarino se caracteriza por su estrechez, casco presurizado de acero y sistema de doble propulsión (diésel en superficie, eléctrico sumergido).
El interior de la nave se dividía en varios compartimentos estancos con salas de torpedos a proa y popa, un centro de mando en el centro bajo la torre del periscopio, una sala de máquinas a popa y una área dedicada a la radio, el sónar y las literas de oficiales y marinería a proa del puente. Dado el escaso tamaño del submarino, la tripulación solo contaba con un lavabo para 50 hombres, que además tendía a atascarse.






