Los humanos y su cuerpo tienen curiosidades únicas y hay una en particular que lo diferencia del resto de animales. Se trata de "ponerse colorado" por vergüenza. Si bien es algo que todos experimentamos alguna vez, lo llamativo es que, según la ciencia, las personas somos los únicos animales que se ruborizan.
Seguramente te ha pasado que haces, dices o te dicen algo que te apena o te avergüenza y automáticamente te pones rojo y no sabes por qué, es por eso que te explicaremos las razones por las que nos sonrojamos.
Los humanos son los únicos animales que se ruborizan por vergüenza
La verdad es que este fenómeno está ligado a las emociones y a la forma en que los humanos se relacionan con otros. Incluso al parecer, también somos los únicos animales que experimentan vergüenza, ya que es una emoción compleja que implica entender las opiniones de otras personas.
El rubor ocurre cuando los vasos sanguíneos del rostro se dilatan de forma involuntaria. Sin embargo, lo que lo desencadena no es cualquier emoción, sino una muy particular: la vergüenza o la culpa.
A diferencia del miedo o la alegría que son emociones presentes en muchos animales, la vergüenza requiere una capacidad cognitiva mucho más desarrollada porque es clave a la hora de notar cómo nos perciben los demás.
Para sentir vergüenza, el cerebro trabaja en este proceso mental e involucra áreas avanzadas del mismo, relacionadas con la autoconciencia y la empatía. Para la neurociencia, esta emoción activa regiones como la corteza prefrontal, encargada de la toma de decisiones y la interpretación social. Al mismo tiempo, el sistema nervioso autónomo genera la respuesta física: el rubor.
Sin embargo, también hay otras razones. Entre ellas el sonrojo es una característica humana de anunciar honestidad, o como signo de arrepentimiento. Así mismo, el sonrojarnos tiene la función de transmitir información y sería considerado como algo positivo por parte de los demás porque nos hace sentir más atractivos y dignos de confianza.





