La salsa blanca con maicena es una de las recetas más prácticas y livianas para quienes buscan una guarnición cremosa sin utilizar harina. Inspirada en la clásica bechamel de la cocina francesa, esta versión se prepara con leche y almidón de maíz, logrando una textura suave y sedosa ideal para acompañar carnes, pescados, pastas y verduras.
Con solo 4 ingredientes puedes preparar salsa blanca casera: la receta con maicena y en pocos minutos
La salsa blanca es una de las recetas más preparadas para aderezar comidas. Si se elabora con maicena, es mucho más liviana. ¿Cómo hacerla?
Gracias al uso de maicena, la salsa blanca resulta más ligera y fácil de digerir, sin perder cremosidad ni sabor. La manteca y la nuez moscada aportan ese toque aromático característico que realza cualquier plato, desde empanadas y tartas hasta lasañas y gratinados. Además, es una receta perfecta para quienes desean evitar el trigo en sus preparaciones diarias.
Esta receta de salsa blanca con almidón de maíz se destaca por su sencillez y rapidez. Con pocos ingredientes y pasos fáciles, es posible obtener una guarnición versátil, rendidora y deliciosa, ideal para sumar a tu repertorio de recetas básicas y elevar el sabor de tus comidas cotidianas.
Receta para hacer salsa blanca con maicena
Ingredientes:
- 1 l de leche
- 1/2 vaso de maicena
- Sal y pimienta, a gusto
- Nuez moscada, a gusto
- Manteca (opcional)
Cómo preparar la receta de salsa blanca con maicena
- Para empezar, en una olla grande a fuego medio, vierte la leche hasta que entibie.
- A continuación, diluye la maicena en medio vaso de agua o un poco de la leche y vuélcala en la olla.
- Revuelve para que los ingredientes se combinen bien y suma la sal, la pimienta y la nuez moscada, a gusto. Si quieres, también agrega un cubito de manteca.
- Finalmente, continúa revolviendo hasta que la salsa blanca con maicena espese. Si queda muy firme, puedes agregar un chorrito de leche y revolver hasta integrar.
La salsa blanca con maicena es una opción simple, liviana y versátil que permite disfrutar de una guarnición clásica con una textura cremosa y un sabor equilibrado. Gracias al uso de almidón de maíz, esta receta se adapta a múltiples platos y resulta ideal para quienes buscan alternativas más suaves sin resignar calidad ni tradición.





