Para muchos, el asado no es lo mismo si no tiene chinchulines. Y si los tiene, estos tienen que salir perfectos para poder apreciar al máximo su sabor y textura. Esto se puede lograr gracias a una receta clásica, que toda persona que se pare frente a la parrilla debería saber.
Personalmente, hacer chinchulines en el asado es todo un desafío y no es para nada fácil. Manipularlos sobre los hierros calientes, es toda una odisea si no se está canchero.
Esta manera de prepararlos no requiere de muchos ingredientes. Además, con un poco de paciencia, el paso a paso es fácil de llevar a cabo y el resultado es espectacular.
La idea con esta receta, es que los chinchulines salgan suaves por dentro, crujientes por fuera y no gomosos o arrebatados, algo que no es difícil de alcanzar, sobre todo si se hacen los clásicos medallones o bastoncitos a la parrilla.
Para que esta receta sea un éxito y los chinchulines sean la estrella del asado, es fundamental comprar una achura de buena calidad. Tienen que tener un buen color y hay que retirarle un poco de grasa, pero no toda, para lograr una textura exquisita.
Si la idea es hacer unos buenos chinchulines y sorprender a la familia o amigos, esta es la mejor receta.
Receta de chinchulines: cómo alcanzar el punto justo en el asado
Ingredientes
- 1 kilo de chinchulines sin trenzar
- Sal gruesa o entrefina
- Pimienta blanca
- 4 limones lindos
- Pimentón (opcional)
Receta de chinchulines: paso a paso
- Lo primero que se hace es retirar la grasa a los chinchulines destrenzados. Probablemente vengan de la carnicería con un excedente de grasa y es conveniente retirar una buena cantidad, pero no toda.
- Llevar los chinchulines a un recipiente y exprimirle el jugo de tres limones.
- Agregar sal y pimienta. Masajear los chinchulines con la mano para que se integren bien todos los ingredientes y dejar reposar por unos 20 minutos.
- Llevar a la parrilla y cocinar a fuego medio-bajo, por unos 30 minutos de cada lado.
- Los chinchulines se pueden ir hidratando con jugo de limón durante la cocción o simplemente, agregar cuando esté a punto de servir.
- Es clave controlar la temperatura que recibe la parrilla. A los chinchulines no les puede faltar calor, pero tampoco tiene que tener una temperatura excesiva. El secreto está en la paciencia y lograr una cocción uniforme de cada lado, sin que se arrebate.




