En el vasto y tentador universo de la repostería, hay clásicos que no necesitan carta de presentación. Cuando una bandeja de profiteroles llega a la mesa, las conversaciones suelen hacer una pausa, ya que esta receta es irremplazable y dueña de sabrosos ingredientes que no tienen comparación.
El nombre profiterol proviene del francés profiterolle (atestiguado en el siglo XVI), que originalmente significaba "pequeño beneficio" o "gratificación". Por estas latitudes la receta evolucionó hacia algo mucho más goloso: unas esferas de masa ligeras que esconden un corazón de crema chantilly y se visten de gala con una generosa capa de chocolate.
Hacerlos en casa puede parecer un desafío reservado para los maestros pasteleros, pero la realidad es que la técnica principal (la famosa "masa bomba" o pasta choux) es rápida y requiere más atención que ingredientes complejos.
Si querés sorprender a la familia o lucirte con los amigos, tomá nota. Acá está el secreto de la receta para lograr esos profiteroles que desaparecen de la bandeja en tiempo récord.
Receta de profiteroles de crema chantilly y chocolate
Para la masa:
- 250 ml de agua
- 100 g de manteca
- 1 pizca de sal
- 1 cucharadita de azúcar
- 150 g de harina 0000 (previamente tamizada)
- 4 huevos
Para el relleno:
- 500 ml de crema de leche (bien fría)
- 4 cucharadas de azúcar impalpable
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
Para el baño de chocolate:
- 150 g de chocolate semiamargo (de buena calidad)
- 50 g de manteca (o 3 cucharadas de crema de leche para ganache)
Receta de profiteroles de crema chantilly y chocolate
- La base de la masa: en una olla a fuego medio, colocá el agua junto con la manteca, la sal y el azúcar. Dejá que la manteca se derrita por completo y la mezcla rompa hervor.
- El momento clave: cuando esté hirviendo a borbotones, agregá la harina de un solo golpe. Bajá el fuego al mínimo y empezá a revolver enérgicamente con una cuchara de madera. Vas a notar que la masa se une en un bollo y se despega de las paredes de la olla. Cocinala así por un minuto más para secarla.
- Integrar los huevos: retirá la olla del fuego, pasá la masa a un bol y dejala entibiar unos minutos. Ahora, agregá los huevos de a uno. Atención: no incorpores el segundo huevo hasta que el primero no esté totalmente integrado. Al principio parece que la masa se separa, pero con un poco de fuerza al batir, vas a lograr una pasta suave, brillante y elástica.
- Al horno: colocá la mezcla en una manga pastelera. Sobre una placa para horno (previamente enmantecada), formá pequeñas bolitas separadas entre sí, ya que van a inflarse bastante.
- El secreto de la cocción: llevá la placa a un horno fuerte (200°C) durante los primeros 15 minutos para que la masa infle y quede hueca. Luego, bajá la temperatura a 180°C y dejalos unos 10 a 15 minutos más para que se doren y se sequen por dentro. ¡Por nada del mundo abras la puerta del horno durante la cocción!
- El relleno perfecto: mientras los profiteroles se enfrían, batí la crema de leche (que debe estar bien fría) junto con el azúcar impalpable y la esencia de vainilla hasta lograr un punto chantilly firme.
- El armado y el toque final: cortá los profiteroles por la mitad o hacele un pequeño hueco en la base para rellenarlos con la crema (idealmente usando una manga). Derretí el chocolate junto con la manteca a baño maría o en el microondas (en intervalos de 30 segundos) y bañá la parte superior de cada uno.
Dejalos enfriar en la heladera un rato para que el chocolate tome cuerpo. El resultado es una combinación de texturas que explica por qué, no importa qué tan llenos estemos, siempre hay lugar para un profiterol más.







