Un manjar

Cómo hacer pollo a la cacerola: la receta rápida y fácil para la mesa familiar

Esta receta de pollo a la cacerola es bastante económica y es ideal para cargar energía los días frescos de otoño

Hay aromas que tienen el poder de hacernos viajar en el tiempo, directamente a la cocina de nuestras abuelas o a esos domingos de la infancia. El pollo a la cacerola es, sin dudas, el rey de esa categoría. Est una receta que no requiere técnicas complejas de alta cocina ni ingredientes exóticos.

En épocas donde el reloj nos corre y la economía nos exige cuidar el bolsillo, esta receta de pollo se erige como una solución perfecta. Rinde, abriga el cuerpo en estos primeros días frescos del otoño y, lo más importante, siempre saca una sonrisa en la mesa.

Aquí te compartimos la receta definitiva para que el pollo te quede tierno, la salsa espesa y el sabor, inolvidable.

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Receta de pollo a la cacerola, ingredientes

Para 4 a 6 personas:

  • 1 pollo entero (trozado en octavos sin piel) o 4 patas y muslos.
  • 2 cebollas grandes, picadas finamente.
  • 1 pimiento morrón rojo y 1 verde, cortados en tiras o cubos.
  • 2 zanahorias, cortadas en rodajas.
  • 3 dientes de ajo, picados.
  • 1 vaso de vino blanco (si es mendocino, ¡mucho mejor!).
  • 1 puré de tomate (o 1 lata de tomates perita triturados).
  • 2 tazas de caldo de gallina o verduras (caliente).
  • 3 papas grandes, peladas y cortadas en cubos grandes.
  • Condimentos: sal, pimienta negra, pimentón dulce, orégano y 2 hojas de laurel.
  • Aceite de girasol o de oliva.
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Receta de pollo a la cacerola, paso a paso

  1. El sellado es la clave: en una cacerola amplia (si es de fondo grueso o de hierro, el resultado será superior), calentar un buen chorrito de aceite. Salpimentar las presas de pollo y dorarlas a fuego fuerte de ambos lados. Este paso no es para cocinarlas por dentro, sino para generar esa costra dorada que aportará todo el sabor al fondo de la olla. Una vez doradas, retirar las presas y reservar.
  2. El sofrito, el alma del plato: en esa misma cacerola, con los jugos que dejó el pollo, incorporar la cebolla, los pimientos y las zanahorias. Si hace falta, sumar una cucharada más de aceite. Cocinar a fuego medio hasta que la cebolla esté transparente y comience a dorarse. Añadir el ajo en el último minuto para que no se queme ni se ponga amargo.
  3. El toque mendocino: subir el fuego e incorporar el vaso de vino blanco. Con una cuchara de madera, raspar suavemente el fondo de la olla para recuperar todos los sabores caramelizados (a esto se le llama desglasar). Dejar hervir un par de minutos hasta que no se sienta olor a alcohol.
  4. Volver a unir: regresar las presas de pollo a la cacerola. Incorporar el puré de tomate, el caldo caliente y los condimentos (pimentón, orégano y las infaltables hojas de laurel). Revolver suavemente para integrar.
  5. Fuego lento y magia: bajar el fuego al mínimo, tapar la cacerola y dejar cocinar durante unos 25 a 30 minutos. El chup-chup constante irá enterneciendo la carne.
  6. El final con las papas: pasado ese tiempo, destapar y agregar las papas cortadas en cubos. Si el líquido redujo mucho, se puede agregar un poco más de caldo. Volver a tapar y cocinar por 15 o 20 minutos más, o hasta que las papas estén tiernas y la salsa haya tomado una textura espesa y brillante.
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El secreto de la receta de pollo a la cacerola

Para acompañar este plato, el mejor consejo es tener a mano un buen pan francés o casero. La salsa que queda en el plato es un verdadero manjar que pide a gritos ser "limpiada" con un trozo de miga. Y si te sobra, al día siguiente es aún más rico, ya que los sabores se asientan y se intensifican.

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