Cómo hacer pizza casera para principiantes: la receta con masa de pizzería y un fácil paso a paso

Descubrí cómo preparar una masa de pizza casera irresistible, ideal para principiantes, con una receta muy utilizada por las pizzerías

El aroma a pan horneado invadiendo la casa es, sin dudas, uno de los grandes placeres de la gastronomía doméstica. La pizza casera hecha con una fácil receta, es un clásico indiscutido de las mesas argentinas, y aunque el delivery siempre es una tentación, amasar en casa tiene un encanto inigualable.

Lograr una masa de pizzería no requiere de equipos sofisticados ni ingredientes inaccesibles; el verdadero secreto reside en la paciencia, el respeto por los tiempos de levado y la temperatura del horno. A continuación, el paso a paso de la receta para dominar el arte de la pizza casera.

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Receta de pizza casera para principiantes, ingredientes

Para lograr el equilibrio perfecto (rinde para 3 o 4 pizzas, dependiendo del grosor deseado), vas a necesitar para la receta:

  • 1 kg de harina: preferentemente 0000 para una masa más blanca y suave, aunque la 000 le aporta una textura más rústica y crocante.
  • 50 g de levadura fresca (o un sobrecito de 10 g de levadura seca).
  • 600 ml de agua tibia: es fundamental que no esté caliente para no "matar" la levadura.
  • 2 cucharadas de aceite: si es de oliva, mucho mejor.
  • 1 cucharada sopera de sal fina.
  • 1 cucharadita de azúcar: el alimento necesario para despertar a la levadura.
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Receta de pizza casera para principiantes, paso a paso

  1. El fermento: en un recipiente pequeño, desgraná la levadura fresca. Agregá el azúcar, dos cucharadas de harina y un chorrito del agua tibia. Mezclá bien hasta que se disuelva, tapá con un repasador y dejá descansar unos 10 o 15 minutos en un lugar cálido hasta que espume y duplique su volumen. Este paso asegura que la levadura esté activa.
  2. La corona: en un bol grande o directamente sobre la mesada limpia, volcá el kilo de harina y hacé un hueco en el centro (la famosa corona). Espolvoreá la sal por los bordes exteriores de la harina; es vital que la sal no entre en contacto directo con la levadura en este momento.
  3. La unión: en el centro de la corona, volcá la levadura ya espumada, el aceite y comenzá a incorporar el agua tibia de a poco. Con las manos o un cornet, andá integrando la harina desde los bordes hacia el centro hasta formar un bollo rústico.
  4. 4El amasado: el momento clave. Pasá la masa a la mesada y amasá con energía durante unos 10 a 15 minutos. El movimiento debe ser envolvente, estirando y replegando la masa sobre sí misma. Al principio puede resultar un poco pegajosa, pero evitá agregar exceso de harina; con el amasado, el gluten se desarrolla y la masa se volverá lisa, suave y elástica.
  5. El primer descanso: Hacé un bollo grande y prolijo, colocalo en un bol levemente aceitado y tapalo con papel film o un repasador húmedo. Dejalo reposar en un lugar cálido (cerca de una estufa o del horno apagado) durante aproximadamente una hora, o hasta que duplique su tamaño.
  6. El desgasificado y los bollos: una vez levada, volcá la masa en la mesada y aplastala suavemente con los dedos para quitarle el gas. Dividí la masa en tres o cuatro porciones iguales. Formá bollitos, tapalos y dejalos descansar otros 20 minutos.
  7. El estirado y la cocción: aceitá levemente las pizzeras. Estirá cada bollo con las yemas de los dedos, desde el centro hacia los bordes, adaptándolo a la forma del molde. Agregá una capa fina de salsa de tomate y dejá reposar 10 minutos más mientras el horno se calienta.
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Tres secretos de pizzería para la receta

  • Horno al máximo: la pizza necesita un golpe de calor fuerte. Precalentá el horno a la máxima temperatura posible (idealmente 250°C o más) durante al menos 20 minutos antes de meter la primera asadera.
  • Pre-pizza: cociná la masa sola con la salsa durante unos 5 a 7 minutos. Retirala, agregá el queso mozzarella y los ingredientes que prefieras, y volvé a meterla al horno hasta que el queso se funda y gratine.
  • Piso crocante: si tu horno lo permite, colocá la asadera los últimos dos minutos directamente sobre el piso del horno para lograr esa base dorada y crujiente que hace la diferencia.

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