Una nueva caracterización busca englobar la difícil realidad que viven los jóvenes en el país, desde hace algunas generaciones. Desde antes de la crisis de 2001, se comenzó a hablar del fenómeno Ni-Ni, es decir, de los jóvenes que No estudian, ni trabajan. De acuerdo con los últimos datos avalados por el Ministerio de Educación de la Nación, se trata del 25% del total comprendido entre los 18 y los 24 años.
Sobre un total aproximado a los 4,4 millones de jóvenes, 1.086.000 no trabaja ni estudia. Pero el dato nuevo que aportó el estudio encargado por el Instituto Nacional de Educación Técnica (INET) es que además, hay otros 765.000 que son "Triple Ni": no estudian, no trabajan, y no buscan trabajo.
Este grave escenario que dibuja conos de sombras sobre el rumbo o destino de miles de vidas y de familias en el futuro, de sus sueños y de sus esperanzas, tiene varias causas o motivos vinculados entre sí. La alta deserción escolar es la primera que precipita a todas las demás: la baja preparación o especialización para el mundo laboral; la ausencia de mecanismos e incentivos para la incorporación de jóvenes; la escasez de regímenes de pasantías que favorezcan el paso por la transición entre escuela y trabajo. Esta maraña de situaciones provoca que el joven, de antemano, ya considere que no es apto para un trabajo; si a eso se le suma que el 50% de los chicos y jóvenes son pobres, la perpetuidad de la vulnerabilidad parece de antemano, casi una condena.
Además, un dato saliente de este informe presentado días atrás es que son las mujeres las más alcanzadas por este fenómeno del Triple Ni: son 589.000, contra 176.000 hombres, muchas de ellas jóvenes madres.
El estudio en cuestión se denominó Empleo joven e informalidad en Argentina, realizado por la firma internacional Adecco, con información de organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo y OCDE (pruebas PISA), y datos nacionales públicos y privados.
Las cifras deben ser miradas siempre como una realidad, más que una verdad revelada.
Precisamente, con esa contextualización, el informe no deja de mostrar aspectos del fenómeno educativo que desde esta Sección se han venido exponiendo permanentemente: la muy baja matriculación en el nivel secundario (43% termina en tiempo y forma), pese al incremento de la matrícula, y más allá de la obligatoriedad de la educación media establecida como obligatoria por ley nacional desde 2006; la alta repitencia en los dos primeros años del Secundario (uno de cada tres alumnos); y la marginalidad social que engloba a chicos y jóvenes, ya que la mitad de los menores de 14 años son pobres.
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Multicausalidad
El huevo o la gallina, pareciera ser el dilema de la realidad laboral de los jóvenes. Por un lado, las empresas que admiten no tener o que les resulta difícil encontrar personal calificado; por el otro, la falta de oportunidades que se les da a esos estudiantes, para que precisamente comiencen a aplicar sus conocimientos en experiencias concretas.
Según el INET, existe legislación que regula la instrumentación de pasantías a nivel nacional y provincial. Además se han desarrollado programas que apuntan a fomentar la capacitación e inserción laboral de jóvenes, pero que sin embargo, hay escasa información sobre el impacto de estos esfuerzos. En definitiva, hace referencia al déficit del sistema, que permita multiplicar las prácticas. Al respecto, añade una estadística: el 63% de las empresas tiene interés en hacer prácticas profesionalizantes, pero sólo el 30% alguna vez participó en una.
Otro dato sustantivo al respecto es que de 879 empresas relevadas en todo el país, 69% buscó incorporar personal técnico en los últimos 12 meses y, 51% tuvo inconvenientes para cubrir el puesto por falta de competencias técnicas de los postulantes o ausencia de candidatos.
De modo similar, los jóvenes hacen el mismo planteo: el 67% de los consultados establece que la principal dificultad para encontrar trabajo es la falta de experiencia laboral previa; mientras tanto, el 76% declara que les han pagado en negro en experiencias previas. "Distintos estudios demuestran que es difícil salir de trayectorias laborales informales", concluye sobre este aspecto del informe.
En cuanto a la calidad laboral de los jóvenes, seis de cada 10 con trabajo, tienen un empleo informal.
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Claves
Educación, Experiencia y Especialización -lo que podría identificarse como triple E- son las claves que mejoran la probabilidad de la inserción laboral en un empleo formal, de los jóvenes. Según el INET, aumenta entre 20% (mujeres) y 30% (varones) cuando finalizan los estudios formales; acceden a una experiencia formal; o participan en un curso de formación profesional.
Por otro lado, se hace referencia a las habilidades más demandadas en el mercado laboral, en empleos formales. Tal como figuran en el gráfico que se puede observar en la página superior de la página (Las habilidades más demandas en el mercado laboral actual), aparecen la creatividad; Matemáticas; el pensamiento crítico; la buena comunicación escrita; la iniciativa; la capacidad de presentaciones efectivas; la resolución de problemas; el trabajo en equipo; la orientación al logro; la virtud de la perseverancia; la resiliencia; y el conocimiento de idioma extranjero.
En materia educativa, hay todo un itinerario por desandar para mejorar la retención escolar, la graduación y la mejora en la calidad formativa; por el otro, hay también una necesidad de que para revertir el circulo vicioso de la exclusión y marginación, hay también otras herramientas a incentivar, como el incentivo al primer empleo -que no sea a costa de los trabajadores con más antigüedad, como las estrategias de flexibilidad laboral de los 90 e insinuadas meses atrás por el actual Gobierno-, y profesionalizar redes entre oficinas de empleos y sectores privados, que permitan ampliar las prácticas profesionalizantes como puerta de ingreso de los jóvenes al trabajo decente.
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Presentación
Durante la semana, el Ministerio de Educación de la Nación -a través del INET- presentó el informe Empleo Joven e Informalidad en Argentina.
Durante el encuentro encabezado por el director ejecutivo del INET, Gabriel Sánchez Zinny, y con la presencia de funcionarios de distintas áreas gubernamentales, gremios docentes y miembros de instituciones civiles, se discutieron temáticas relacionadas a la cantidad de jóvenes sin empleo y a la deserción escolar, y a cómo disminuirlos desde la vinculación entre Educación y mundo laboral.
El funcionario mencionó las diferentes acciones que se están encarando para aumentar la graduación escolar: el programa de tutores, los encuentros estudiantiles y el desarrollo de las habilidades blandas en los alumnos.
Además, los asistentes intercambiaron opiniones sobre la importancia de las Prácticas Profesionalizantes, la vinculación con el sector socioproductivo y la formación docente, entre otros temas.
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Números
4,4 millones de jóvenes entre 18 y 24 años hay en el país; más de 1 millón no trabaja ni estudia.
589.000 mujeres están dentro del Triple Ni; la mayoría madres jóvenes. El resto, 176.000, son varones.
30% del total de empresas relevados por el INET ofreció alguna práctica o pasantía.
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Las habilidades más demandas en el mercado laboral actual
Con el cambio de Gobierno y la nuevo visión sobre el objetivo de la educación, las autoridades han hecho hincapié en la necesidad de dotar o fortalecer determinadas características o habilidades que permitan a los estudiantes, estar mejorar preparados para la inserción en el mercado laboral. De ellas surgen las que aparecen en el gráfico.
Por ahora han sido ideas que deben ser plasmadas en nuevas estrategias pedagógicas. Para que la educación garantice la inclusión de todos, se deberá también asegurarse que las situaciones de vulnerabilidad o exclusión no limiten esas posibilidades; y al mismo tiempo, que se mejore la realidad edilicia y de equipamiento de las instituciones, y la calidad y formación de los docentes a cargo.
