En este caso un título no refleja el aprendizaje real, y eso pone en evidencia fallas profundas en la manera en la que se mide la “educación” y evalua a los estudiantes.
Se graduó con honores, pero sin educación: presentó una demanda por no saber ni leer ni escribir
Aleysha Ortiz, se graduó con honores de la escuela secundaria en Hartford, Connecticut, pero sin saber leer ni escribir de manera funcional. Durante 12 años en el sistema público, Aleysha nunca recibió las intervenciones adecuadas para superar sus dificultades de aprendizaje, y dependió de herramientas como aplicaciones de voz a texto y grabaciones de clases para cumplir con las tareas escolares.
Según su propia denuncia, su título y reconocimiento académico no reflejaban un dominio real de la lectura y la escritura, sino adaptaciones que ocultaban sus necesidades educativas no atendidas. Tras graduarse, Aleysha ingresó a la Universidad de Connecticut, donde se encontró con las limitaciones de su alfabetización funcional. Esto la llevó a presentar una demanda contra la Junta de Educación de Hartford y personal educativo, alegando negligencia por permitir que avanzara de grado sin tener competencias básicas.
La demanda de Aleysha
Además, la demanda aborda el impacto emocional que esta situación tuvo en su vida, incluyendo angustia y estrés académico, y cuestiona si las métricas tradicionales de éxito escolar, como un diploma con honores, realmente reflejan aprendizaje efectivo.
Además de señalar negligencia educativa, la demanda presentada por Ortiz detalla que durante su paso por las Hartford Public Schools (donde fue alumna desde el jardín de infantes hasta la secundaria) nunca se le proporcionaron las adaptaciones necesarias para sus dificultades de aprendizaje, que incluían dislexia, TDAH, problemas de lenguaje y barreras iniciales con el inglés tras mudarse desde Puerto Rico.
Ella misma relató que desde los primeros años escolares les decía a sus maestras que no podía leer ni escribir y pedía paciencia, pero sus solicitudes no se tradujeron en apoyo efectivo. En varios años, según documentos de la demanda, le asignaron tutores que no abordaron sus necesidades reales y llegó a sentirse ridiculizada y aislada por personal educativo.
Fue solo el día de su graduación que se le diagnosticó formalmente dislexia y otras dificultades, y le ofrecieron cancelar el diploma para recibir ayuda intensiva, opción que ella rechazó porque ya había obtenido honores y una beca universitaria para la Universidad de Connecticut. La demanda, interpuesta contra la Junta de Educación de Hartford, la ciudad y una gestora de educación especial, también reclama daños por el impacto emocional y académico de no haber sido enseñada de manera adecuada y por haber sido promocionada de grado sin dominar competencias básicas de alfabetización.





