Más del 70% de las personas privadas de la libertad de la Unidad 11, Almafuerte 2, es decir, 160 de 217, trabajan en un taller de autogestionado. Reciclan entre 600 y 800 kilos de flejes de plástico y entre 400 y 600 kilos de palets al mes que les proveen diferentes bodegas. Los reclusos fabrican cestería, materas, carpintería y cuando su familia va a visitarlos, le entregan los productos y ellos pueden venderlos para vivir.
Presos reciclan 600 kilos de plástico al mes, fabrican cestería y sus familias la venden
Más del 70% de las personas privadas de la libertad de la Unidad 11 de Almafuerte 2 están trabajando con flejes de plástico y palets que donan las bodegas Argento, Chandon, Luigi Bosca, Dante Robino, Peñaflor y Kaiken
"El trabajo es un derecho y cualquiera lo puede solicitar, solamente tienen que tener la voluntad y el deseo de hacerlo", dijo a Diario UNO Valeria Carrión (45), que es diseñadora gráfica y oficial a cargo de División de Trabajo y Producción de esa unidad.
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Además, Valeria es jefa de la Unidad 3 de mujeres y en un momento ellas quisieron aprender cestería y se les asignó monitores varones. "Hicimos una actividad mixta, que no es muy común y funcionó muy bien, los hombres le enseñaron a las chicas a producir. Nuestro fuerte de trabajo es la unidad 11, pero las chicas también participan y han aprendido el oficio por ellos", sostuvo.
A Valeria la citaron hace tres años para hacerse cargo de esa unidad en la que trabaja con hombres y en ese momento la cárcel en Cacheuta no estaba construida en su totalidad ni tenían talleres de trabajo.
Trabajan con material de bodega Argento, Chandon, Luigi Bosca, Dante Robino, Peñaflor y Kaiken
La mujer vio que los flejes era un producto que estaba tirado, no se reutilizaba, se contactó con Bodega Argento y les encantó la idea. Conoció a Andrés Valero, líder de sustentabilidad de la bodega quien le dijo que no tenían forma reciclar los flejes, siendo un producto que demora de 100 a 300 años en desaparecer porque es de PET. Ahora trabajan con varias bodegas como Chandon, Luigi Bosca, Dante Robino, Peñaflor, Kaiken y se van sumando más.
Argento les empezó a juntar los flejes y desde el penal los retiraban. "No tuve otra opción que trabajar con el autogestionado, que es importante, es un taller que funciona dentro del lugar de alojamiento, donde ellos viven y empezamos a hacer trabajos de cestería, porque algunas de las personas privadas de libertad tenían experiencia en tejido porque muchos habían trabajado en mimbre en Boulogne Sur Mer o en Almafuerte 1", explicó.
Se atrevieron a hacer una prueba y funcionó bien. Valeria sostuvo que es más complicado este material que el mimbre porque es más duro, pero lo lograron. Lo primero que fabricaron fueron canastos de compra, se fueron expandiendo y ahora hacen cubículos para contenedores de residuos, tapicería, cierres perimetrales, reemplazan la media sombra en los techos.
Añadió que es un material que tiene condiciones muy buenas porque tiene mucha resistencia, durabilidad en el tiempo, soporta el sol y si bien generalmente es verde, tiene la posibilidad de pintarlo.
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La evolución del taller de reciclado en el penal Almafuerte 2
Luego incorporaron la reutilización de los palets que las bodegas no pueden vender o devolver porque están deteriorados y ellos los trabajan con carpintería y hacen sillas infantiles, reparación de muebles, mesas. La diseñadora le dio una impronta artística, les propuso a las personas privadas de la libertad (P.P.L.) hacer cuadros y a muchos les encantó porque les permitió explayarse y desarrollar habilidades y capacidades de artista.
Tiene un horario de trabajo de 8 a 17 y tienen dos opciones para vender sus productos. Por un lado, la Unidad de Producción Penitenciaria (U.P.P.), se contacta con empresas o municipios y hacen un pedido de una obra. Por ejemplo trabajan en conjunto con Luján que les encarga merchandising para eventos.
La segunda forma de generar dinero es a través de los familiares de las P.P.L. que se llevan los productos que hacen cuando van de visita, luego pueden venderlo y genera una economía circular. Sacan más de mil artículos por mes y el principal objetivo es darles el autogestionado y ayudar a las familias.
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El entusiasmo de las personas privadas de la libertad
"Ellos están muy entusiasmados. Todo el tiempo quieren innovar y hacer cosas nuevas. Al tener tanto tiempo de encierro, ellos mismos proponen y yo también estoy siempre tratando de inventar nuevos productos. Con el tema de la intervención artística, ellos nunca se imaginaron, había muchos que no tenían ni idea qué es una obra de arte y lo aprendieron. Van descubriendo sus habilidades, pero tienen mucha predisposición y les gusta mucho el trabajo", sostuvo Valeria.
La encargada de la División de Trabajo y Producción explicó que al principio les costó acostumbrarse al material, pero luego lo aprendieron. Añadió que lo importante es que no se los capacitó para esto, sino que las P.P.L. que venían con los conocimientos previos de cestería, fueron enseñándoles a los otros.
"Son autodidactas, los que más conocimientos tienen y más cancheros están, se los asignan como monitores dentro del lugar de alojamiento y les enseñan a los nuevos que van ingresando. Mi función es gestionar los materiales y obras, para que lo puedan vender y tramitar eventos", dijo.












