Comunicado de la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico
En particular, la organización cargó contra el lema de la misa "Sí a las mujeres. Sí a la vida", que es "la prueba irrefutable del cinismo histórico con que se conduce la iglesia respecto a sus conductas criminales para con las mujeres".
En esa línea mencionó que "las mujeres dentro de la Iglesia viven un estado crónico de discriminación y desigualdad respecto a los varones (...) De allí la sistemática vulneración de derechos que deben soportar las religiosas, tratadas históricamente como seres inferiores, sometidas a abusos de poder que incluyen el abuso sexual".
Por otro lado, señaló "la historia delictiva de la iglesia católica, plasmada en las Observaciones Finales sobre el Segundo Informe Periódico de la Santa Sede, documento publicado en 2014, donde constan los vejámenes y padecimientos perpetrados contra niñas y mujeres, encubiertos por el Vaticano".
Asimismo, aseguró que "la estructura, organización y funcionamiento eclesiástico, su doctrina e ideología constituyen una de las principales usinas generadoras de violencia contra las mujeres".
También apuntó que "esa posición misógina y antiderechos se comprueba en el comportamiento de la institución Iglesia como sujeto de derecho internacional", dado que "la Santa Sede no ha suscripto la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW)".
Por último, cuestionó que el mismo papa Francisco que "levanta la voz para no perder el control y el protagonismo en la opresión del cuerpo de las mujeres para mantener vivo el mandato de reproducción obligatoria" es el mismo que "no levantó la voz cuando las mujeres eran torturadas y desaparecidas, ni cuando robaron sus bebés".