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Vicentin: las alternativas a la expropiación que maneja Alberto Fernández

Por UNO

El “banderazo” del sábado último tuvo impacto en el gobierno de Alberto Fernández. El primer acto público del Presidente, luego de las miles de personas en las rutas del país, fue reunirse con el interventor en el Grupo Vicentin, ahora relegado por el juez a simple veedor, Gabriel Delgado, y comunicar en público que “no están aferrados a ningún instrumento”, lease a la expropiación. Delgado no sabe cómo terminará la historia, pero definitivamente cree que la expropiación no es el camino.

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En una reunión secreta con Alberto Fernández y el presidente de Coninangro, Carlos Iannizzotto, Delgado exploró la salida de una sociedad mixta con participación estatal, público privada, con participación de las cooperativas acreedoras y de la provincia de Santa Fe. Es similar a la que estudian todos los bloques de la oposición.

En ese lote, están los cordobeses de Juan Schiaretti, los que responden a Roberto Lavagna y Juntos por el Cambio. El Frente de Todos, sin aliados, tiene dificultades para imponer una mayoría con 119 bancas.

Alberto Fernández está de acuerdo con la salida alternativa, que daría por tierra con la expropiación, para la cual no tiene asegurado los votos en la Cámara de Diputados. Por eso, acordó el viernes con el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, una presentación para que la Inspección General de Personas Jurídicas de la provincia le pida al juez del concurso, del juzgado civil y comercial de Reconquista, Fabian Lorenzini, que acepte una intervención tripartita hasta el final del concurso.

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Esa salida iría saneando a la empresa, que debe 1350 millones de dólares y acordaría la nueva conformación de la sociedad. El juez había desplazado el viernes a la intervención de Delgado y la había dejado como mera veedora, al tiempo que restituyó la administración de Vicentin.

Desde el mismo viernes, Vicentin rechazó la salida salomónica. “Por qué el juez le devolverá la intervención otra vez al Estado, tanto el de Santa Fe como el nacional, si le restituyó la administración a Vicentin y desplazó a los interventores nacionales a ser veedores. Es un mamarracho jurídico”, razonaron los abogados de las familias Padoan y Nardelli.

Es posible que formulen una apelación al “Plan Perotti”, pero el juez tiene la potestad de rechazarla y la apelación se demoraría mientras continúa la nueva intervención que sería compuesta por Delgado, como presidente; Alejandro Bento como vice (en representación de Santa Fe) y Luciano Zarich como vocal.

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Con ello, el Presidente comenzaría a justificar sus últimas declaraciones: “La expropiación no es un fin en sí mismo, sino un instrumento para salvar la empresa”. Por eso Delgado afirmó en su cuenta de Twitter anteayer, autorizado por el Presidente: “Con @alferdez analizamos la situación de Vicentin. Repasamos todas las alternativas y no nos aferramos a los instrumentos. El propósito del gobierno es preservar las fuentes de trabajo y que los productores puedan cobrar”. Eliminó del conflicto la palabra “expropiación”. Un mensaje político dirigido a disipar los fantasmas.

La futura sociedad anónima, que se dedicaría como ahora a la exportación de granos y biodiesel, podría contar, tal como se analiza, con la participación del gobierno de Santa Fe. También podrían quedarse con una cuota accionaria los actuales socios propietarios de Vicentín, pero ya sin el manejo del management. La discusión de la magnitud de la participación del Estado será parte de la discusión política en el Congreso.

Los peronistas, lavagnistas y socialistas imaginan una participación mayoritaria. En cambio, Juntos por el Cambio quiere minimizarla. Pero los diálogos están lanzados en los pasillos parlamentarios.

El Frente de Todos tiene 119 votos seguros en el Congreso y le faltan diez para llegar al quórum necesario para sesionar y sostener la mayoría simple en una votación. Juntos por el Cambio, que tiene 116, se opone a la expropiación. Los aliados al peronismo del Interbloque Federal, que dirige Eduardo Bucca, con 11 bancas, se pronunciaron en contra de la expropiación. Allí militan los cuatro cordobeses, los lavagnistas y el diputado socialista Luis Contigiani, que conversa con el Gobierno.

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No se pronunciaron aún los de Equidad Federal, de José Luis Ramón, que tiene 8 diputados, pero se estima que son contrarios. Quedarían dos diputados de izquierda y una del MPN. Esos 3 podrían ser favorables a la expropiación. La llave la tiene Ramón. Luego del “Banderazo”, muchos diputados, además de los funcionarios del Gobierno, tomaron nota de cuáles podrían ser las consecuencias en votos si avanzan con la expropiación.

Para Alberto Fernández, el interior santafesino, cordobés y de Entre Ríos, es clave en las elecciones. En buena medida, el triunfo del Frente de Todos en 2019 obedeció a las buenas elecciones que se hicieron en esos distritos de clase media productora, que le habían dado la espalda a Cristina Kirchner y que confiaron en Alberto Fernández porque llevaba el apoyo del peronismo profundo y del Frente Renovador de Sergio Massa.

Es por eso que los diputados del Interbloque Federal negocian un proyecto alternativo de empresa mixta con los diputados de Juntos por el Cambio, liderados en este tema por el diputado Sebastian García De Luca, que responde a Emilio Monzó y a Rogelio Frigerio.

En tanto, ayer la empresa Vicentin se opuso formalmente al Plan Perotti. Máximo Padoán, accionista y director de la compañía, dijo que esa salida es "mucho peor" que la intervención nacional dispuesta por el decreto de necesidad y urgencia 522. "Una intervención sin límite de tiempo", dijo.

"El plan de Perotti es un plan mucho peor porque da una intervención sin límite de tiempo, donde los interventores arman el plan de pago del concurso de acreedores", señaló. "Nosotros creemos que esto tiene que seguir dentro del marco concursal, con el juez, los tres síndicos, el directorio", dijo.

El presidente Alberto Fernández había retomado la bandera de la lucha contra la pandemia del coronavirus, la semana última, para dejar el conflicto de Vicentín en un segundo plano y encontrarle salidas alternativas. En eso está. La semana pasada se hicieron declaraciones altisonantes y alarmistas sobre el regreso a la Fase 1 por el pico de contagios de Covid-19 en los últimos días. La gran expectativa estaba puesta en la reunión que Fernández tuvo ayer en Olivos con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y con el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

La conclusión general resultó, también, mixta. Larreta no estaba de acuerdo con volver a la Fase 1, aunque Kicillof quería restringir mucho más la cuarentena. La Casa Rosada informó que “si sigue la actual tendencia, en los próximos días volvemos para atrás en AMBA y se endurecerán las medidas de aislamiento”. Pero no por ahora. “Todo indica que la situación va a empeorar, mucho y muy rápido”, aseguran cerca del Presidente. “Todos muy atentos a los números de camas ocupadas y aumento de casos”, señalan. “Se siguen revisando los permisos de tránsito, se restringen los accesos. También se monitorean minuto a minuto los datos de circulación de personas en el transporte. El anuncio de la continuidad de la cuarentena será antes del fin de semana”, informó un allegado al Presidente.

En la Ciudad aseguraron que que se hizo un repaso de lo que se había trabajado el viernes entre Kicillof y Larreta. “Preocupados por la suba de casos de los últimos días. Se van a seguir monitoreando los datos día a día para tomar una decisión para fin de la semana. Vamos a seguir reforzando fuertemente el control de la movilidad”, dijo un vocero de Larreta.

“Axel quería anunciar hoy mismo vuelta a Fase 1. Está desbordado. Horacio sugirió que se evalúen estos tres próximos días para tener más datos y poder tomar una buena decisión. Por suerte le hicieron caso”, dicen allegados al jefe de gobierno porteño. La preocupación en la Ciudad es que existen 172 camas de terapia intensiva ocupadas, la mitad de las 400 destinadas a Covid. Y la curva saltó en diez días de 400 casos a 800 y eso es preocupante.

“Con lo cual el jueves se vuelven a juntar y seguramente se hará el anuncio antes del fin de semana, coincidiendo con la culminación de esta fase que estamos transitando”, dicen en la Ciudad.

Los allegados a Kicillof admitieron que “lo de la fase uno es difícil en términos operativos concretos. Lo que sí, sin dudas es que tenemos que reducir muchísimo la circulación porque tenemos que bajar fuertemente la cantidad de contagios. Eso es el objetivo”. En la Provincia, las camas de terapia intensiva ocupadas son 199, el 9,5 por ciento de las camas ocupadas con otras patologías. Todavía hay margen. “Si la tendencia se verifica en los próximos días se deberán aprobar mayores restricciones, tomando al AMBA como espacio único”, dijo un allegado a Kicillof.

“Mientras se administra día día el número de camas disponibles por la duplicación de contagios, hay que restringir al máximo el uso del transporte para esenciales y los permisos de circulación para exceptuados”, agregaron.

Sin embargo, hay datos alentadores. La Provincia había dejado trascender que en 20 días podía colapsar el sistema de salud por la ocupación de camas de terapia intensiva y que de cada 1000 contagios, el 5%, o sea 50 enfermos, terminan en terapia intensiva; el cálculo se hizo en base a experiencias internacionales. Sin embargo, a nivel nacional el número de internados sería levemente inferior. Un experto de la Provincia rectificó el pronóstico y le dio unos días más de oxigeno: “Estamos proyectando que el colapso sería entre el 16 y el 19 de julio, si sigue la velocidad actual de contagios”.

Fuente: A24