Esta noche, Javier Milei va a hablar por primera vez desde el interior del Congreso de la Nación. Al mismo tiempo, un camión orlado por uvas gigantes; vestido con paños, luces y guirnaldas de colores; con parras y sarmientos de cartapesta, va a avanzar lento por las calles de la ciudad. Llevará en su lomo (aunque todos vamos a ignorar eso) a la próxima reina nacional de la Vendimia. ¿Tienen algo en común estos dos eventos?
Una vendimia en tiempos libertarios: tironeos, tregua con Nación y mucha política
La previa del fin de semana vendimial llega con malestar de los gremios y un acercamiento a la gestión de Milei. Cambios a tono con la época y visitas importantes
Algo. En primer lugar, van a ocurrir en simultáneo como nunca antes en la historia. Las decisiones excéntricas del economista, de correrse del tradicional discurso mañanero para impactar de lleno en el prime time, sumado a cómo vino el calendario de este año, quisieron que ambos hechos coincidiesen en el tiempo. A ello hay que agregar que, al otro día, frente a la Plaza Independencia, esos dos elementos -la política nacional y la vendimia mendocina- van a coincidir también en el espacio. Ahí van a confluir.
Igual, a no adelantarse. Hay que analizar cómo afectan lo social y lo político a toda esta época vendimial que hoy nos ronda. A esta mística que se va colando muy a poco en el tiempo, desde allá por diciembre, cuando aún parece tan desnortada, y, día tras día, acto tras acto, en medio del sudor de bailarines que ensayan bajo olas de cuarenta grados, se instala hasta llegar a su punto máximo: una lluvia de fuegos artificiales sobre el Frank Romero Day.
A nivel político, el fin de semana llega con un clima de enojo interno. Y muy fuerte. Dos de los gremios más representativos plantarán bandera en la Vía Blanca y en el Carrousel; dos celebraciones que, a pesar de no tener palco político este año, sí tendrán presencia de esos referentes. Serán destinatarios de ese enojo gremial: en el caso del SUTE, porque una porción de los educadores cobró el mismo salario que dos meses atrás -según figura en los propios bonos de sueldo-. Es por los desbarajustes de un FONID que Nación dejó de pagar; que provincia prometió abonar al menos un mes más, pero que distintos destinatarios acusan no haber percibido.
"El Tadeo ya pidió un informe sobre la liquidación de haberes para ver qué ha ocurrido con el salario de algunos docentes", confiaron desde el Barrio Cívico. Y aunque no lo confirmaron, dejaron la puerta abierta a la chance de que haya habido algún error en esa liquidación. Dato que no sería del todo negativo, sobre todo si ofrece algún tipo de mejora más adelante para los que quedaron con cara de póker al ver sus bonos.
En el caso de los médicos, al menos los nucleados en AMPROS, la situación es más o menos parecida. A pesar de haber acordado en paritarias, ahora pidieron reabrir la discusión para tener "recomposiciones de emergencia". Todo en el marco de una lucha que llevan adelante porque no les gusta nada el proyecto sanitario del gobernador. Dicen que es "inconstitucional", pero no ha habido juristas que respalden tal señalamiento, al menos de manera pública. Los dos gremios prometen marchar y hacerse sentir en la Vendimia.
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Con Milei todo bien
Cornejo ha tenido muchas oportunidades para demostrar que su mirada sobre la macroeconomía es parecida a la de Milei. Para demostrar que, en las directrices que aplica sobre Mendoza, el equilibrio fiscal es uno de los nortes a perseguir. Incluso cuando eso implique privaciones. Y aunque nunca arrió esas banderas que tiene en común con el libertario, las últimas semanas los mostraron más distanciados. Ahora, la Vendimia llegó justo después de una demostración de cercanía importante.
"Lo que le tengo que decir al Presidente es que el gobernador está totalmente alineado con la idea de gestión nacional. Y me voy de Mendoza con una idea clara: que si el país crece, esta provincia puede crecer incluso más", dijo este jueves por la mañana el secretario de Industria, Juan Pazo. Esa última frase no es menor: replicó ese concepto que tantas veces ha repetido el sancarlino, para darle encima un gustito extra, una "yapa" al ala dura -y mileista- de Cambia Mendoza.
Y ese alineamiento del que habló el funcionario es clave. Primero porque llega después de los cortocircuitos que hubo por el affaire Chubut -Cornejo firmó un comunicado en contra del Presidente y Hebe "bancó", aunque luego ambos luego pusieron distancia - y segundo, porque demostró que, por debajo de discrepancias puntuales, hay una afinidad de fondo.
Ojo, esas discrepancias no son menores y de hecho están por llegar a la Justicia. Este mismo diario contó el domingo que se viene la demanda por los fondos federales que el Gobierno nacional eliminó un mes atrás. Ese avance jurídico estaba en veremos hasta hace horas, porque a mediados de esta semana no sólo quedó listo, sino que ya fue entregado al Poder Ejecutivo para poder ser accionado. Sufrió ese aplazamiento tan clásico de nuestra provincia: "Lo hacemos cuando pase la Vendimia".
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Una vendimia atípica
La ola libertaria y también la Argentina que se acostumbra a su inflación de tres dígitos también se cuelan en los planes. Sobre esto último, la novedad llegó en la tarde del jueves: tras una negociación con los artistas, el Gobierno dispuso que cobren por su trabajo sólo cuatro días después de la última repetición y ya no un mes después; como ocurría y era permisible en épocas de mayor estabilidad.
Son 1.052 actores, bailarines y músicos que recibirán $350.000 por su trabajo de las últimas cinco semanas. Algunos igual no están de acuerdo con la remuneración. La ven insuficiente, pero con el acortamiento de los plazos estarán cuidando entre un 15% y un 20% de esa cifra. "Estos esfuerzos que hace el Estado valen y demuestran la importancia que tienen la Vendimia y sus hacedores para nosotros", dijo a UNO Diego Gareca, titular de Cultura. Además sumó un detalle extra: la medida no sólo es buena para este año, sino que sienta un precedente para las próximas celebraciones.
En cuanto a la faz libertaria del momento que vive todo el país, en Mendoza instaló un debate que se había dado antes, pero que ahora tiene otra fuerza: si el Estado debe hacerse cargo de toda la propuesta vendimial o si puede abrirles el camino a los privados para que también se la jueguen en organizar. Deben en ese caso ofrecer algo turística y culturalmente atractivo a futuro. En la cartera que conduce Tadeo García Zalazar ya están sugiriendo esa posibilidad como certera hacia el futuro.
A esos elementos se sumarán otros: la crisis económica hizo tambalear los festivales importantes de algunos departamentos y puso en valor la austeridad a la hora de proponer espectáculos a los vecinos. También desapareció al menos por este año el debate sobre las reinas, sus roles y si al fin todo es o no es un concurso de belleza pagado con plata de los mendocinos. Aquella quijotada de Marcelino Iglesias quedó en la nada. Tan en la nada que no sólo no se discutió el asunto en toda la temporada, sino que la reina guaymallina tiene cetro, corona y todos los chiches.
Así llega este fin de semana tan esperado. Cuatro días en los que la cultura y la industria del vino (desde los jugadores más grandes hasta los más chicos) viven con intensidad y se celebran por todo el año que pasó. Se da en un contexto distinto; de expectativas. Como el que vive todo el país: necesitando que las cosas mejoren y abrigando la esperanza de que tarde temprano lo harán.
Porque seguramente lo harán.
Feliz Vendimia.
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