Matías Stevanato asumirá en diciembre la intendencia de Maipú y apuesta al turismo como uno de los puntosa salientes de su gestión. Lo hará luego de que la comuna fuera comandada durante 22 años por Adolfo y Alejandro Bermejo. El PJ retuvo este departamento tras imponerse con el 46% contra el 39% de Cambia Mendoza.
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"Mi primer sueño era ser intendente y ya lo cumplí, el segundo es recibirme de abogado", confiesa a sus 38 años el actual Jefe de Gabinete maipucino, quien pasó por las aulas de la carrera de Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo, posteriormente incursionó en Seguridad e Higiene y, finalmente, llegó a Derecho, primero en la Universidad Champagnat y, luego, en la Siglo XXI.
Su carrera se ha visto interrumpida en varias oportunidades. Primero fue por su paso en la Legislatura y luego cuando fue convocado en octubre del 2018 para formar parte del Ejecutivo municipal. "Es una materia pendiente. Cuando tenga un poquito más de tiempo, la voy a terminar", asegura.
En el Instituto Padre Vásquez hizo la primaria y secundaria, fue allí donde inició sus actividades en la política. "Armé el centro de estudiantes y ganamos dos veces. Uno de los mayores reclamos era tener un buffet y nosotros lo logramos", recuerda.
Desde entonces, no pudo despegarse de la militancia partidaria. Fue presidente de la Juventud Peronista de Maipú y de Mendoza a los 24 años. También se desempeñó como congresal nacional de la JP y fue el secretario privado de Celso Jaque entre el 2007 y 2011. Ese mismo año llegó al Senado provincial. Con 30 años se convirtió en el senador más joven en asumir. Tras dejar su banca, en 2015, se desempeñó en el sector privado hasta que fue llamado por Alejandro Bermejo.
"Me encantó siempre la política. Para mí ha sido una pasión porque es el arte de transformar", indica el intendente electo que es casado. Su esposa es Gianina Ferrante (32) y son padres de Valentina (9).
Creyente y practicante, la agenda de los domingos comienza con la misa de las 11.30 en la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria y luego un almuerzo familiar donde son los anfitriones. Una vez a la semana hay momento para los amigos. Aunque esta rutina se vio interrumpida por la campaña electoral, Stevanato anhela con retomarla. La misma suerte corrieron sus salidas en bicicleta, las idas al gimnasio y los lunes por la noche de lectura, música y vino. "No me gusta ir al gimnasio pero uno tiene que cuidar la salud", dice.
Reconoce que la campaña le sumó unos kilos: "Es que soy muy agradecido. De verdad que le agradezco muchísimo a esos vecino que te hacen unas empanaditas o un bizcochuelo para recibirte y te convidan porque vos sabés que los hacen con mucho esfuerzo y con mucho amor. Entonces, cómo vas a negarte. El tema es que cuando hiciste cinco actividades, con cinco bizcochuelos y cincos empanaditas, después se termina notando en la panza"
Hincha de River y Maipú admite que el fútbol le gusta, al igual que cocinar y confiesa que amasa "muy bien" pero, asegura, que nada lo apasiona más que su trabajo y la familia. "La obsesión por un tema puede ser mi peor defecto y mi mejor virtud. No puedo parar de pensar hasta resolverlo. Amo trabajar, señala.
El turismo como meta
"Todos aquellos que tengan algunos pesitos de ahorro, les digo que esperen un poco porque Maipú va a estar lindo. Les recomiendo que se compren una finquita o vayan haciendo cabañas porque el turismo va crecer y cuando empecemos a apuntar a los visitantes nacionales todos los emprendimientos de una o dos estrellas van a tener mucha demanda", asegura convencido en que su gestión potenciará el departamento.
Para el intendente electo, la idea es potenciar la economía y generar empleo a través de pymes que ofrezcan servicios para quienes deseen conocer esas tierras. "En la actualidad, los visitantes van a Maipú por el día. Eso es lo que queremos cambiar por medio del turismo religioso e histórico y con una oferta suficiente para que quienes nos visitan elijan quedarse. Tenemos lugares fascinantes como la Casa de las Bóvedas, en Ortega, o las culturas prehuarpes, en Barrancas", afirma el sucesor de los Bermejo.




