Este jueves el Congreso de la Nación podría dar sanción definitiva a la autorización de un nuevo endeudamiento con el FMI. Pasado el filtro de la Cámara Baja, ahora serán los senadores los encargados del debate sobre tablas, y el voto de los tres representantes de Mendoza no reviste mayor misterio.
Desde hace días, los legisladores de la provincia vienen mostrando signos que anticipan cómo será su postura durante la sesión que -según el cronograma- comenzará a las 14.
Así, los radicales Alfredo Cornejo y Mariana Juri dijeron que autorizarán al Ejecutivo a gestionar el nuevo empréstito -aunque sin avalar las condiciones-; mientras la kichnerista Anabel Fernández Sagasti admitió que en su bloque "hay libertad de acción", por lo que si decide seguir el criterio de La Cámpora, su voto sería en contra.
El FMI y un nuevo capítulo de endeudamiento
El proyecto enviado por el gobierno de Alberto Fernández busca refinanciar la deuda de más de 44 mil millones de dólares que contrajo en 2018 la administración de Mauricio Macri.
La propuesta ya tiene media sanción, y si logra ser aprobada implicará que el Fondo haga nuevos desembolsos para cubrir los vencimientos de la deuda anterior, en una especie de "bicicleta" que se extenderá -en teoría- hasta 2026. Recién entonces se empezaría a pagar con recursos de Argentina.
El martes, a ritmo frenético, la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado firmó un dictamen unánime de sus 17 integrantes en favor del tratamiento del proyecto.
El texto tiene sólo un artículo que dice: "Apruébase de acuerdo a lo estipulado en el artículo 75 inciso 7 de la Constitución Nacional y en los términos del artículo 2 de la ley 27612 las operaciones de crédito público contenidas en el Programa de Facilidades Extendidas a celebrarse entre el Poder Ejecutivo y el FMI para la cancelación del acuerdo Stand By celebrado en 2018 y para apoyo presupuestario".
Pero mucho se discute sobre lo que hay detrás de esas palabras.
Por un lugar en la historia
La situación no está exenta de visos novelescos. La presidenta del Senado es Cristina Fernández de Kirchner, cuyo silencio sobre el acuerdo ha dado a entender que no está conforme con las negociaciones que llevó a cabo el ministro de Economía, Martín Guzmán.
La vicepresidenta de la Nación intuye que a esta altura sería absurdo sacrificar su identidad política por mero pragmatismo. Y parte de esa identidad es plantearse como antinomia de ciertos organismos internacionales, entre ellos el Fondo.
Sin embargo, el bloque no kirchnerista del Frente de Todos sabe que sus colegas de Juntos por el Cambio darán quórum y, a juzgar por lo que vienen anticipando, permitirían una aprobación mayoritaria en pos de evitar el default.
Durante las deliberaciones, el Congreso de la Nación estará fuertemente vallado, en un intento por evitar que se produzcan los desmanes que se registraron durante el debate en Diputados.
Y de producirse la aprobación, llegará a pocos días de un vencimiento de u$s 2800 millones que pendía sobre las cuentas de la Nación como una amenaza latente, ya que está previsto para el 22 de marzo.





