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Schiaretti: ¡marche un enigma cordobés!

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

El peronismo cordobés siempre ha tenido la porfía de ser diferente. Córdoba, por ejemplo, nunca se casó con el kirchnerismo, ni en las épocas de mayor poder de Néstor y de Cristina.

El triunfo avasallante de Juan Schiaretti, reelecto el domingo 11 de mayo, como gobernador cordobés con el 54% de los votos, ha abierto en el país un inusitado interés por saber quién es ésta rara especie.

Es más: dentro del actual peronismo federal (el de los Pichetto, los Urtubey o los Lavagna, entre otros), las accciones de nuestro personaje han pegado un repunte notable, pero ojo, su participación seguirá teniendo el sello de agua bien cordobés.

El que está vivo

Contador público nacional devenido político y delfín senior de José Manuel De la Sota, aquel que "menos mal que se murió" (Lilita dixit), Schiaretti no es ningún pibe: va a cumplir 70 años el 19 del mes próximo.

En los años ´70 tuvo cierto acercamiento con la izquierda peronista, pero de ahí en adelante su marca política ha sido la moderación

Algunos de sus datos esenciales indican que habla poco, que su carisma es escaso, que elude las polémicas, que es muy ordenado (como buen contador) y que es muy raro que conceda entrevistas al periodismo.

Desde que llegó a la Casa Rosada, Mauricio Macri siempre dijo que Schiaretti era el gobernador más confiable de la oposición. Y que tenían muchas ideas afines. Los dos son gente políticamente moderada.

Eso se tradujo en el apoyo que los legisladores nacionales de Córdoba le dieron a Macri en varios momentos en los que el Presidente debía sacar leyes claves en el Congreso. La Casa Rosada le devolvió las atenciones.

Esa relación civilizada en un país con tanta grieta sufrirá seguramente un trastoque porque Schiaretti ha pasado a ser Brad Pitt. Ahora es pintón, alto, joven, rubio y habla en porteño.

Maldito 54%

Hasta el sábado pasado Schiaretti era una figura medianamente conocida fuera de Córdoba. Ahora, de la noche  a la mañana, su victoria política puede llegar a modificar el panorama electoral.

Como Cristina en su reelección presidencial de 2011, Schiaretti también ha triunfado con el 54% de los votos. Un batacazo.

Pero miren la diferencia: la viuda de Kirchner, extasiada, dijo aquella vez ante la militancia: "ahora vamos por todo".

En esta ocasión, en cambio, Schiaretti fue muy claro al celebrar el triunfo: "No nos han dado la suma del poder público. No tenemos toda la verdad en nuestras manos".

Y mucho más elocuente fue cuando expresó: "somos el peronismo federal, democrático, republicano". Traducido: fue un golpe para el kirchnerismo.

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Cristina venía haciendo lo indecible para pactar con Schiaretti. Pero la definición del cordobés es lapidaria para ella.

Algunos amanuenses de Cristina, como el diputado Agustín Rossi, quisieron enseñarle al cordobés lo que tiene que hacer: "debe poner su triunfo al servicio de un gran frente opositor a Macri", además de advertirnos que "esto es una derrota fenomenal para Macri".

El mazazo cordobés también impactará en Sergio Massa, quien estaba armando un mecanismo de relojería para sumar los votos K a su proyecto, lo cual ahora se verá afectado.

Permítame, lector, terminar con un chiste cordobés:

-Hay un cordobés arriba de una higuera, y otro que pasa le pregunta... 
-¡Che cordobés! ¿qué hacés ahí arriba? 
- Estoy comiendo mandarinas...
- Pero si eso es una higuera.. 
- Y a mí que me importa, si las mandarinas las traigo en el bolsillo.

Córdoba nunca termina de ser lo que uno cree que es.

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