Análisis y opinión

Revuelo en el peronismo de Mendoza: pase y vea

Los peronistas mendocinos han debido sufrir varias derrotas para rendirse ante lo obvio: aquí las simpatías con el Kirchnerismo no abundan

Varios de ellos han sido buenos intendentes. O legisladores de discreta resonancia. Pero muy pocos han tenido vuelo provincial o nacional. No nos han sorprendido con ideas innovadoras ni con opiniones que demuestren estudio y sapiencia o que salgan de lo común. En el peronismo mendocino faltan líderes y un relato que se adapte a los tiempos que corren. Pero se tiene que rearmar a la manera local.

Roberto Righi, intendente de Lavalle, no parece ser el más indicado para liderar la renovación del peronismo de Mendoza, como algunos han propuesto. Tampoco su par de Maipú, Matías Stevanato. Ni hablar de los hermanos Bermejo que ya cumplieron varios ciclos y que de alguna manera le facilitaron al kirchnerismo nacional hacer pie en el PJ provincial, con las consecuentes derrotas ya conocidas.

Tampoco el intendente de San Rafael, Emir Félix, ni su hermano, el sempiterno legislador Omar Félix, ofrecen garantías de que vayan a inyectar vitalidad al peronismo en su conjunto. Menos el intendente de Tunuyán, Martín Aveiro, que fue jefe de la campaña electoral del peronismo en estos comicios legislativos tan adversos para el PJ.

En el peronismo mendocino puede que hayan muchos dirigentes barriales o regionales, pero hay muy pocos referentes que logren llegar a toda la provincia. Ni hablar de los que deberían estar preparados para tener proyección nacional.

La Victoria

Aquí pareciera que no hay escuela política ni actualización en el PJ. Falta debate interno y sobran punteros y operadores. Lo que se ve es de vuelo bajo. A veces uno sospecha que los políticos no estudian, no leen, que no comparan lo que pasa aquí con lo que ocurre en los países más adelantados o en aquellas naciones que han logrado salir del atraso y de la pobreza.

No aparecen líderes, ni dirigentes que convoquen o, como les gusta decir a los peronistas, que enamoren. La idea más llamativa que nos enseñó la candidata Victoria Tolosa Paz es que los peronistas tienen una capacidad de garchar que los diferencia del resto. En realidad se trata de una teoría negacionista de la capacidad sexual del resto de los argentinos, difícil de sostener.

Perón decía que el peronismo había calado tan profundo en el alma argentina que eso hacía que en el fondo todos fuéramos peronistas. Por lo tanto, si todos somos peronistas, somos también garchadores. El líder cerraba la idea indicando que, de forma complementaria, además de peronista se podía ser también radical, comunista, liberal o conservador. O como dice el tango: rey de bastos, caradura o polizón.

Ser o no ser

De manera particular, al PJ le falta definir qué es en 2021 el peronismo como fuerza política. ¿Es hoy populismo de izquierda y mañana de derecha? ¿Es algo más parecido a la socialdemocracia? ¿Es un espacio que trata de amalgamar en el centro político lo mejor de la centroderecha y la centroizquierda? ¿Es un movimiento conservador? ¿Es populismo nacional y popular?

¿O en realidad el peronismo es la mar de progresista pero a la manera latinoamericana, chavista? ¿No sería mejor decidirse a ser un partido republicano y democrático? ¿Quiere realmente el peronismo ser como las democracias de los países nórdicos, esas naciones a las que el presidente Alberto Fernández dice admirar por la forma que mezclan capitalismo con solidaridad social?

Lo importante es que en Mendoza hay revuelo y los que antes callaban y no cuestionaban ahora, tras la sucesivas derrotas en las PASO y en las legislativas, han salido a criticar el excesivo apego acrítico de PJ provincial a la Casa Rosada y al Instituto Patria.

Socializar la derrota

Sabido es que tanto en la política -como en otros aspectos de la vida misma- cuando las cosas salen mal, cuando hay pérdidas o derrotas, los responsables buscan inmediatamente socializar las pérdidas. En cambio cuando se gana, todos son capitalistas angurrientos.

La presidenta del Partido Justicialista de Mendoza, la senadora nacional cristinista Anabel Fernández Sagasti, pese a la fuerte derrota de casi 25 puntos a manos de Cambia Mendoza, ha renovado la sortija para otro período de 6 años en ese puesto en el Congreso Nacional.

Tanto en 2015 como este año, Sagasti tuvo asegurada la obtención de ese cargo legislativo porque en ambos casos fue cabeza de lista por orden de Cristina Kirchner y no por acuerdo de los afiliados de su partido.

Los que callaron

Fernández Sagasti, jefa del PJ, buscó licuar la derrota y aseguró que a partir de ahora quiere trabajar "como una más" para lo cual, dice, desde el Partido dará todo su apoyo a la nueva etapa de cambios. Sagasti admite que se necesitan "nuevos actores construyendo el proyecto provincial".

La senadora preferida de Cristina Kirchner hasta se ha permitido atisbos de sinceridad. Ha dicho, por ejemplo, que al peronismo le "falta liderazgo y actualización" y que poco y nada van a poder hacer como partido hasta que no vuelvan a la conquista del Gran Mendoza, donde el peronismo kirchnerista nunca pudo hacer pie.

El peronismo mendocino había enmudecido ante la mayoría de las imposiciones que llegaron desde las oficinas de Cristina Kirchner tanto en sus dos presidencias como en la actual gestión nacional. Tampoco el PJ tuvo capacidad crítica para admitir y superar lasmalas administraciones de Celso Jaque y Paco Pérez. Recién ahora han comenzado los lamentos y los reclamos para volver a recrear un peronismo a la mendocina. Tarde es mejor que nunca.