Por "el nivel de violencia generado en la capital provincial" contra Malargüe (al negársele en la Legislatura el desarrollo de la actividad minera) el intendente de ese departamento, Juan Manuel Ojeda, con el aval del Concejo Deliberante y de las principales fuerzas civiles, confirmó que no participarán de la Fiesta Nacional de la Vendimia 2020.
Chau. Nos fuimos. Rajá de acá Vendimia. Esa es la síntesis.
No quiero ser guarango en el tercer párrafo de esta columna. Lo diré así: los malargûinos nos han dicho que nos guardemos "allá" la gran Fiesta de los mendocinos.
Y parecen preguntarnos: ¿Ustedes, que nos joden la vida y el futuro, que no nos dejan explotar la riqueza minera ni generar trabajo, pretenden encima que les hagamos de comparsa en la Vendimia? Váyanse a pasear.
Políticos, go home
Me llamó mucho la atención ese argumento de haberse sentido "violentados" por la política y por los políticos al desconocer por completo la realidad de Malargüe, que es en esencia minería, turismo, ganado caprino; pero no uva ni vino.
Los malargüinos participaban de la Vendimia por ser parte de un todo provincial. Por simbología, no por racimos. Y por aquello de que la Vendimia "es la fiesta del trabajo mendocino". Pero el vino no deja plata ni trabajo en esa comuna.
Ya no me hables de la "matriz"
En ese extenso y riquísimo confín sureño, el relato consensuado que les habían prometido radicales y peronistas era que la derogación de la ley antiminera 7.722 y su relevo por la 9.209, que abría el juego a la minería metalífera bajo estrictos controles, iba a cambiar "la matriz productiva de la provincia" y que el rol de Malargüe iba a ser clave.
Ahora sienten que les dijimos: ¡Minga, malargüinos" , sigan remándola como puedan. Los defensores del agua son más que ustedes.
Un pelado en la nieve
Rodolfo Suarez había cumplido su promesa de enviar la ley prominera a la Legislatura. Una mayoría de legisladores oficialistas y peronistas la avalaron tanto en Diputados como en Senadores y derogaron la otra, la "anti". Pero todo fue un sueño. Duró un suspiro. No habían explicado con convicción y argumentos racionales por qué hacían lo que hacían.
Una poderosa reacción ambientalista creció desde el interior de la provincia, y avanzó sobre la Capital desconcertando a propios y extraños por su persistencia y masividad.
El gobernador Suarez, con 10 días en el cargo, temió que un "nuevo shock chileno" podía desatarse en Mendoza y decidió recular para "no afectar la paz social".
¿A mí por qué me miran?
Los radicales, dicen en Malargüe, por los menos asumieron la derrota política. Los peronistas, en cambio, se hicieron los distraídos y trataron, en vano, de borrar con el codo lo que habían votado con la mano levantada. Sobre todo fue muy comentada la reacción de "yo no fui" del presidente del PJ, Guillermo Carmona.
Lo concreto es que no harán el festejo departamental vendimial y, como adelantados del nuevo tiempo, ya no elegirán reina. Se van. Vendimia, si te he visto I don´t remember.
En su lugar han programado una Fiesta de la Producción y el Trabajo que coincidirá con la Fiesta Nacional del Chivo. Sin majestades. sin capas, sin coronas.
Y, casi, seguro, sin funcionarios provinciales. Ni radicales ni peronistas.
Varios de los funcionarios del gobernador Suarez ya están de cabeza analizando variantes que suplan lo que no se podrá hacer en la minería, opciones que podrían llegar por el lado del petróleo.
Es probable que a Suarez le falten días de su gestión para poder reconciliar a la política provincial con la minera tierra de Malargüe.
