Análisis y Opinión

Qué mira Cornejo en el arranque de la turbulencia económica

A Mendoza se le encarecerán insumos en pesos y dólares. El impacto que tendrá la devaluación en las paritarias estatales y las luces de esperanza que aún alumbran Casa de Gobierno

No hay plata. La premisa con la que debutó Milei está bastante presente en nuestras cabezas y también en las de los funcionarios de la nueva gestión mendocina. Tras escuchar el martes al ministro Luis Caputo, colaboradores cercanos a Alfredo Cornejo -probablemente él también- se quedaron con un nuevo diagnóstico: es todo un poco más grave de lo que parecía.

¿Qué hará el gobernador, hoy ubicado en ese lugar en el que, a nivel nacional, no es oficialismo ni oposición? ¿Cuánto cambia sus planes el haber aterrizado en Mendoza al mismo tiempo que el ajuste de Milei se desata en la Nación?

El primer elemento que asaltó la tranquilidad en el Barrio Cívico fue la devaluación del 100% en un solo golpe. Sólo los más extremos veían el dólar a 800 pesos: otros pensaban en 600, en 700. Entre todos los desafíos que ese impacto genera, uno de los más importantes es el de las paritarias estatales. Como muchos saben, la mayor erogación del Estado local es el pago a su personal.

¿Cómo será la próxima vez que se siente este gobierno con los gremios, que a la vez será la primera vez de Cornejo en esta nueva etapa? ¿Cómo será ese cara a cara si en diciembre hay una inflación del 20% y en enero otra, también de 20 puntos, como prevén casi todos los economistas? Son cuarenta puntos arriba en el índice de precios, antes de haber cumplido tres meses de gestión.

EDITORIAL de 7D

Ahí va a haber un punto de tensión terrible: es muy difícil (de hecho, lo descartaría) que las paritarias -privadas y estatales- puedan seguir el ritmo que ya se está gestando en los precios. De todos modos, más allá de lo que pueda hacer la provincia, el vínculo Casa Rosada-empleados nacionales es el que seguramente marque el tono de esa contienda.

Esa es una de las partes del problema con el que hoy se ha encontrado este gobierno y por lo que dicen "es más grave de lo esperado". La segunda parte, con la devaluación flamígera que ya está entre nosotros, es el encarecimiento de todos los insumos necesarios para que, básicamente, Mendoza funcione. Ahí entran desde cosas elementales, como pintura para las escuelas, hasta necesidades complejísimas, como medicamentos de OSEP.

Y después entra el incremento en dólares, o la complicación que tendrá este Ejecutivo para hacerse de todo lo vinculado a esa moneda. En ese contexto, hay un tema que preocupa particularmente al Gobierno y es el transporte. El transporte es un rubro dolarizado de hecho: dolarizado por los insumos para las unidades, por el mantenimiento de esas unidades y, si se quiere, absolutamente dolarizado por la ligazón que tiene con el precio de los combustibles. Hoy, con estos en estado de tremenda volatilidad; algo que no sólo desafía al transporte público, sino a la producción en general.

Pero el escenario tiene otras espinas. Además del aumento de precios, al transporte público mendocino lo afectan por partida doble los dos sinceramientos que se vienen: hay un sinceramiento que implica quita de subsidios al transporte, lisa y llanamente, y hay un sinceramiento que implica quita de subsidios al valor del combustible.

El combo de complicaciones asoma realmente abultado.

Luis Caputo2.jpg
El mensaje grabado de 19 minutos con el que Luis Caputo comunicó las medidas económicas.

El mensaje grabado de 19 minutos con el que Luis Caputo comunicó las medidas económicas.

Por supuesto que hay elementos que matizan esto y que probablemente estén en la cabeza del gobernador -porque están en la cabeza de quienes lo rodean-. Por ejemplo: es cierto que algunas de las decisiones tomadas en Casa Rosada nos afectan menos que a otras provincias. Si tomamos baja de aportes discrecionales - anunciado por Caputo- es verdad que a Mendoza le impactará menos, ya que le mandaban la décima parte que a La Rioja, sí. Pero, ¿vale la pena demorarse demasiado en ese análisis?

Probablemente no. Se ha medido que esa plata -la que sí recibió Mendoza- fue de aproximadamente 30 mil millones de pesos. ¿Tiene sentido profundizar demasiado acerca de si perdemos mucho o poco con esa quita, cuando el monto es tan tremendamente menor al casi billón de pesos que tendría que mandar Nación en 2024 y que no sabemos si va a mandar?

Es todo verdad: al ajuste, en estos sentidos, lo van a sufrir muchísimo más los Axel Kicillof y las Alicia Kirchner -que ya no está-, antes que Cornejo. Y al filetazo en transporte lo van a padecer más los porteños -que no sabemos por qué, les teníamos que financiar nosotros su boleto de colectivo hiperbarato- que nosotros los mendocinos. Pero insisto: la pregunta central en esto es si la provincia tendrá o no los recursos para hacer frente al año que se nos cae encima. Si tendrá los que le tiene que mandar Buenos Aires y si podrá obtener los propios, sobre todo en un año en el que ya está cantado que caerá la propia recaudación.

Respecto a lo último, nuestro gobernador escuchó por estas horas las que tal vez sea la mejor noticia que oirá en meses: Milei retrotraería la quita del Impuesto a las Ganancias y con eso, el golpazo que sufrió la coparticipación de las provincias. O sea, si se confirma, puede volver a contar con ese dinero: unos 170 mil millones de pesos. Hasta antes de ayer (miércoles) era un cuatrimestre entero de sueldos públicos. Ahora debe ser menos, pero igual es mucha plata.

alberto fernandez axel kicillof.jpg
Mendoza, perjudicada en relación a otras provincias en términos de subsidio al transporte y transferencias no automáticas del Tesoro.

Mendoza, perjudicada en relación a otras provincias en términos de subsidio al transporte y transferencias no automáticas del Tesoro.

Y ahí queda otra pregunta: ¿Avanzará igual Cornejo con su pedido de coparticipar otro tributo, el Impuesto al Cheque, que es algo que ya le estaban pidiendo a Milei? ¿O era la forma que tenían los gobernadores de marcarle la cancha al Presidente, sólo para presionar, precisamente, un cambio de mentalidad en torno a Ganancias por parte del libertario?

Es un interrogante válido. Y hablando de marcar la cancha, aunque Cornejo y los suyos coinciden en el diagnóstico de Milei, hay elementos que los siguen distanciando: cerca de la gestión local, lo que muchos ven es que a Caputo le faltó esbozar una "pata estabilizadora" al plan que nos contó. Algo en torno a anclaje de precios y en torno a contención de la franja social que se empobrecerá -es decir, por fuera de los anuncios, que sí hizo, sobre planes sociales-.

El otro asunto que los contrapone se ha contado mucho, incluso en esta columna: es la concepción -para los funcionarios mendocinos, errónea- de que no debe haber obra pública estatal. Cornejo no sólo marcó su distancia, sino que redobla la apuesta y dice que “en mi Gobierno habrá récord de obra pública”.

En este panorama, “permitime dudar” de que eso vaya a ser así. Ojalá. Sin embargo, hay algo que reconocerle, dentro de ese contexto, a estos ocho años de Cambia Mendoza en el poder: es la buena imagen que tiene la provincia hacia el exterior -reflejada, por ejemplo, en el precio de los bonos mendocinos-. Esto no sólo le permite mejores condiciones de endeudamiento o gestión de esas deudas que las que tienen en otras latitudes: también le abre la puerta a hacer mucha más obra pública, y con proyectos de importancia, que la que podría hacer si dependiese casi exclusivamente de la venia nacional.

obra publica nacional ruta 40.jpg
La Ruta 82, una de las obras más importantes de la provincia, seguirá su curso.

La Ruta 82, una de las obras más importantes de la provincia, seguirá su curso.

El mejor ejemplo posible tal vez sea la Ruta 82, que se hace con dinero de un organismo de crédito: el BID.

Por último, un dato esperanzador que tracciona en los pasillos de la Casa de Gobierno: allí creen que Milei empezó por evitar un error que marcaría a fuego la gestión de Mauricio Macri: prometer "brotes verdes" después de los primeros seis meses de gestión.

En otras palabras, algunos acá creen que Milei en realidad no imagina a los primeros atisbos de recuperación económica llegando recién después de los primeros 12 a 24 meses. Piensan que el libertario en realidad los aguarda para un tiempo antes, pero que se puso largos plazos, precisamente para jugar con holgura mientras monitorea esos posibles resultados.

Ojalá que esa corazonada sea cierta. Ojalá que esto sea así. Porque detrás de todo lo que se viene hablando, detrás de todo lo que ronda nuestras cabezas día y noche, lo que hay en realidad es una pregunta -una incertidumbre- que tiene que ver sólo con el tiempo:

¿Cuánto tiempo habrá que resistir? ¿Cuánto puede resistir esa Argentina que ya es tan vulnerable?

¿Cómo avanza Mendoza a lo largo de estos meses?

Es lo que miramos todos en el arranque de esta turbulencia: a cuánto estamos de ese horizonte en el que se disipa.

► TE PUEDE INTERESAR: Las claves de los cambios que quiere el gobernador Alfredo Cornejo en la nueva gestión de OSEP

Temas relacionados: