Varios de los principales referentes del kirchnerismo y militantes identificados con ese espacio político coparon literalmente el predio de La Rural para seguir de cerca a Cristina Fernández de Kirchner durante la presentación formal de su libro "Sinceramente", en el contexto de la 45° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
La actual senadora ofreció algunas definiciones, aunque eludió adelantar si competirá finalmente en las elecciones de octubre para intentar llegar a la Presidencia por tercera vez; con todo, dio señales que parecen ir en esa dirección: "Mi gran apuesta son los jóvenes", señaló en un tramo de su exposición de 35 minutos, al tiempo que aseguró que "nunca fui neutral ni lo voy a ser".
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La Feria se convirtió en escenario de un virtual acto de campaña, repartiéndose en iguales proporciones manifestaciones de apoyo a la ex presidenta, con expresiones de repudio hacia la figura de Mauricio Macri.
Unos mil invitados acompañaron en la Sala Jorge Luis Borges, el mismo espacio en el que semanas atrás presentaron sus respectivos libros, con muchísimo menos público, el ex ministro k Axel Kicillof, el economista José Luis Espert y el ahora radical Martín Lousteau.
Fuera de esos límites, simpatizantes de la ex mandataria tomaron posiciones en distintos pabellones de La Rural, siendo los lugares más concurridos aquellos que mejor protección ofrecían a la inclemente lluvia de la jornada, y que a la vez mejor visión garantizaban de las pantallas gigantes instaladas para seguir la presentación de la actual senadora; que lució una camisa blanca y una pollera tableada negra.
Las adyacencias de La Rural también se vieron pobladas por la militancia kirchnerista, especialmente en la avenida Sarmiento, donde se estacionaron docenas de colectivos particulares que llevaron gente al evento.
Mientras, el núcleo duro de los simpatizantes de la ex presidenta se concentró en el patio interno del predio que, con capacidad para 4 mil personas, se vio literalmente desbordado.
En la sala dispuesta para los mil invitados seleccionados por Cristina Kirchner, que no incluyó ningún tipo de servicio de catering, las ubicaciones fueron dispuestas con el criterio de que se mezclaran políticos, empresarios, sindicalistas, actores, dirigentes de los DDHH y personajes de la cultura.
En primeras filas de la zona central ubicaron a Pablo Echarri, Nancy Dupla, León Gieco, Adolfo Pérez Esquivel, Taty Almeida y Estela de Carloto, Teresa Parodi, Peteco Carabajal y Jorge Coscia.
También estuvo presente, el empresario Daniel Vila. En segundas y terceras hileras, se mostraron Martín Sabbatella, Jorge Taiana, Carlos Castagneto, Agustín Rossi, Gustavo Menéndez, Fernando Espinoza, Cristina Álvarez Rodríguez, Carlos Tomada, Horacio Gonzalez, Horacio Pietragalla, Eduardo Valdez, Alejandro Apo, José Luis Gioja, Lita Boitano, Leopoldo Moreau, Daniel Arroyo, Arturo Bonín, y Aníbal Ibarra.
Pero los personajes más solicitados a la hora de hacerse selfies fueron por lejos Aníbal Fernández, el ex juez Raúl Eugenio Zafaroni y Estela de Carlotto, en ese orden.
Otros que cantaron presente fueron Víctor Santamaria, Felipe Solá, Victoria Donda, Héctor Recalde, y Alberto Fernández, a quien Cristina Kirchner le dio el crédito de haberla motivado a escribir el libro que en sus primera páginas dice que "hicieron y siguen haciendo todo lo posible para destruirme".
También fueron una constante las críticas al acuerdo político de 10 puntos que propuso el Gobierno a la oposición: "Es una idea de Jaime Durán Barba", arriesgó Mariano Recalde; en cambio para Felipe Solá, "los 10 puntos los hicieron para poder decir que la oposición dijo no. Si tenés reforma laboral y jubilatoria no se puede acompañar".
