Pasaron apenas siete meses desde que Jorge Nanclares (70) fue reelecto presidente de la Suprema Corte de Justicia hasta 2021. Sin embargo, desde aquel miércoles 20 de noviembre pasó de todo en la Justicia: una crisis interna fenomenal -con rebelión de jueces civiles incluida; recrudeció en la Corte la vieja puja entre los radicales y peronistas y Nanclares renunció, aunque todavía ANSES no le paga la jubilación -condición que él mismo había impuesto-, para que Teresa Day asuma en su lugar.

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Por estas horas, en los tribunales dicen que lo más picante está por venir: la disputa por la presidencia del máximo tribunal para completar el mandato que Nanclares dejó inconcluso.

La era post Nanclares ya está en marcha: para las 11 de este jueves estaba prevista una reunión de todos los supremos pero fue reprogramada para este viernes.

Aquel caluroso miércoles de 2019 al mediodía, cuando la votación terminó con un apretadísmo 4 a 3, quedó asentado en actas que Nanclares, que definió el pleito votándose a sí mismo, tendría mandato hasta el 20 de noviembre de 2021.

Sin embargo, la primera interrupción de esa gestión se produjo el 1 de junio último, cuando Nanclares renunció pero, al mismo tiempo, tomó un mes de licencia por razones particulares ya que seguiría siendo juez hasta que le pagaran la jubilación.

Así fue que el peronista Julio Gómez, segundo en la línea de sucesión por ser el presidente de la Sala Civil y Comercial de la Corte, ejerció hasta el 30 de junio a las 24 la presidencia del máximo tribunal de justicia de Mendoza.

"Solo como subrogante...", advertía Gómez con ánimo de poner distancia y desmarcarse del ejercicio permanente de la presidencia de la Corte.

El punto es que, durante las últimas horas, Nanclares volvió al cuarto piso del Poder Judicial pero no para seguir ejerciendo la función que Felipe Llaver le confió en 1987 sino para llevarse a su casa algunos bienes de su propiedad, desocupar el despacho de los últimos años y despedirse de los pocos empleados del cuarto piso que trabajan en la pandemia.

Entonces, la Suprema Corte quedó acéfala, aunque técnicamente Julio Gómez siga a cargo de modo interino.

Siete meses después de aquella reelección de Nanclares, los siete miembros de la Suprema Corte de Justicia deberán volver a reunirse para elegir presidente hasta noviembre de 2021. En un clima de altísima tensión política, claro está. Dicen que la jura exprés de Teresa Day terminó de caldear los ánimos. Como nunca antes.

¿Sesionarán los supremos este viernes de modo presencial o vía remota tal como han trabajado varios en la pandemia?

¿Asistirá al cónclave Pedro Llorente, el último sobreviviente de la Corte de Llaver, que está confinado en San Rafael pero que ya dio señales de que seguirá en la Corte?

¿Hará la UCR hacer valer la mayoría automática que se confirmó con la llegada de Teresa Day?

¿Se postulará algún peronista? ¿O volverán a intentarlo algunos de los radicales que en 2019 terminaron frustrados por el ánimo reeleccionista de Jorge Nanclares?