La mina de Potasio Río Colorado podría ser el único proyecto minero que Rodolfo Suarez pueda mostrar activo al final de su gestión. Luego del revés que recibió cuando quiso reformar la ley antiminera 7722 al principio de su gestión, el gobernador hará lo imposible para conseguir los inversores que permitan reactivar la mina que la empresa Vale abandonó en el 2013. Pero además de eso, deberá resolver graves problemas de infraestructura que hoy hacen que llegar a la mina sea una odisea.
Potasio Río Colorado: el único sueño minero que Rodolfo Suarez puede reactivar ya tiene 7 interesados
Con esa meta en la mira, Suarez se entusiasma con que alguna de las 7 firmas que ya se mostraron interesadas en invertir en la mina de Malargüe finalmente lo haga y -por las dudas-, tomará las riendas de la promoción de ese proyecto y en junio viajará a cazar inversores en la feria minera más convocante del mundo en Canadá, la PDCA. Su pretensión es que a fines de este 2022 pueda contar con un inversor o socio que reactive ese yacimiento.
En noviembre del año pasado el Gobierno acordó con el banco de inversiones suizo UBS que se encargase de la selección de los interesados en asociarse o comprar el yacimiento de Malargüe, con inversiones estimadas de US$1.000 millones, pasaron casi 5 meses y hasta este fin de semana ya sumaban 7 las empresas interesadas en la mina mendocina.
"Son firmas nacionales, europeas, estadounidenses y canadienses que ya pidieron la información actualizada sobre los datos técnicos y logísticos del proyecto. Por los contratos de confidencialidad no podemos revelar quienes son, pero hay que decir que tenemos consultas permanentes y que la mina genera atracción entre los inversores", adelantó escuetamente, el gerente general de la empresa Potasio Río Colorado, Emilio Guiñazú.
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Los líderes de uno de esos grupos de inversores, de origen estadounidense, que ya tiene inversiones y socios en el país, pasaron 3 días recorriendo la mina en en diciembre del año pasado, y en Economía se entusiasmaron por el hecho de que aún interviniendo el banco UBS en la selección de empresas, se presentaran este tipo de grupos que en términos generales prefieren hacer sus inversiones sin intermediarios.
A esas empresas se sumaría otra de origen brasilero que hace dos semanas se mostró muy interesada en el yacimiento del Sur, contactó a un legislador provincial, y ya inició conversaciones con los referentes del Gobierno.
Sin rutas, energía y conectividad Potasio Río Colorado no es viable
Pero además de conseguir inversores para el único proyecto minero que podría avanzar en Malargüe en el corto plazo, en el Gobierno saben que hay carencias y condicionantes que deben resolver previamente para que esas inversiones finalmente se asienten en el Sur mendocino.
Por un lado, saltan a la vista los problemas de la macroeconomía y la creciente presión fiscal, que desalentarían a las empresas foráneas a traer sus fondos al país, mucho más si prospera el impuesto que impulsa el Gobierno nacional de la "renta inesperada".
Por otro, los funcionarios mendocinos están obligados a encontrarle solución a los graves problemas de infraestructura para que la reactivación sea posible. Sin rutas y caminos de acceso ninguna empresa fantaseará siquiera con asentarse en esa inhóspita zona sureña. Una muestra de eso es el desarrollo de la actividad petrolera que logró Neuquén, en done las firmas cuentan con la infraestructura necesaria, y la escasez de esa actividad en Mendoza, entre otras causas, porque las rutas de la zona Sur están destrozadas.
"Tenemos muy en claro que una de las debilidades es la infraestructura. Nuestro proyecto no contempla la traza del tren que une Pata Mora con Chinchinales, en Río Negro que planteaba el proyecto de la Vale, sí hay que desarrollar la logística para el transporte rodario que permita unir la mina con la variante de Palmira, y para eso hay que mejorar rutas nacionales y provinciales", admitió Guiñazú.
Los tramos de ruta que se deben reconstruir para hacer accesible la llegada a la mina de Potasio Río Colorado, son la ruta nacional 40, en el tramo que une Bardas Blancas con Ranquil Norte, pero esa obra de 120 kilómetros está judicializada, y por tanto frenada desde hace más de 4 años. La quiebra de la firma OPS que realizaba esta tarea, y el hecho de que su titular el empresario Mario Cifuentes quedase investigado en la causa de los cuadernos, hizo que la obra se paralizara en el 2018.
Vialidad provincial también debería normalizar un tramo de la ruta provincial 189 y varios caminos de uso petrolero, que hoy son de tierra.
Por si esto fuese poco, aparece en escena el grave problema de la falta de electricidad en esa zona extrema de Malargüe. "Estamos en tratativas con Emesa para avanzar con la dotación de energía para esa zona, que es fundamental también para desarrollar Pata Mora. Ellos están evaluando la mejor herramienta y las complicaciones del marco regulatorio, porque la obra que se necesita encarar se asemeja a la obra que están haciendo en Cruz de Piedra", adelantan desde el Gobierno.
A esas carencias también se suma la falta de conectividad que se mantiene durante unos 250 kilómetros del camino por el que se accede a la mina de Potasio Río Colorado. "Eso da una inseguridad, porque si te pasa algo por lo que necesites auxilio hay que subirse a unos cerros que son los únicos lugares en los que se puede conseguir señal de celular", se quejaron algunos técnicos que han recorrido con cierta habitualidad ese camino.
Para solucionar esto se comenzaron negociaciones con Arsat, para al menos conseguir cobertura de datos en esa zona.
Si bien todo esta en vías de solución, pero aún sin definiciones.
Potasio Río Colorado, el proyecto que sobrevivió a la pandemia
La apuesta del Gobierno para reactivar Potasio Río Colorado arrancó en septiembre del 2019 cuando acordaba con la firma Vale que se traspasarían los activos, y cuando nadie sospechaba que una pandemia mundial cambiaría todas las prioridades y planes. Un mes después de que el Covid llegase a estas tierras, en su discurso del 1 de mayo del 2020 ese proyecto figuró en las proyecciones que Suarez tenía para ese año.
Sin embargo, sostener la infraestructura de salud consumió gran parte del presupuesto y de la gestión y recién en noviembre de ese año el gobernador y el ministro de Economía, Enrique Vaquié se mostraban sonrientes de haber logrado el traspaso de los activos de la empresa Vale al Estado mendocino.
Habían pasado 7 años desde que la firma brasilera abandonase el yacimiento de potasio y ese traspaso era la piedra fundacional de la empresa minera estatal. "Se especula que pueda producir 250.000 toneladas de potasio por año. Si se tiene en cuenta que la Argentina importa al año unas 100.000 toneladas, lo que se produzca en Malargüe podría alcanzar para reemplazar lo que el importa el país y también para cubrir lo que consume Uruguay y algo de la gran demanda que tiene Brasil", proyectaba el mismo Emilio Guiñazú en aquel momento.
Más tarde vino el aval de la Legislatura, y en febrero del 2021 los activos de la ex Vale ya eran patrimonio del Estado mendocino. Es decir el yacimiento, ubicado en un predio de 80.000 hectáreas, y los activos para prestar servicios logísticos, hoteleros, gastronómicos e industriales valuados en US$ 250 millones.
Ahí formalmente se consolidaba un camino que Suarez pretende coronar hacia el fin de su mandato, quizás como el único proyecto minero que pueda dejar activo, como hito de un plan de desarrollo minero que no fue.






