En los últimos días se vio a muchos referentes de sectores alejados del kirchnerismo pasar por Casa Rosada. Al salir de allí exponen muecas de optimismo y expectativa por una sencilla razón: el Gobierno armó un equipo especial para terminar con la grieta en la Argentina y transitar hacia un esquema donde se fijen políticas de Estado.
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En principio, la cuestión no parece ser un slogan de campaña electoral. Se trata de una decisión que tomó el presidente Alberto Fernández y que encomendó en el jefe de Gabinete Santiago Cafiero y su equipo.
El encargado de este objetivo es Fernando “Chino” Navarro, el secretario de Relaciones Políticas y Parlamentarias, que ya empezó a transitar en el camino del plan antigrieta del gobierno. Junto a Navarro trabaja también la subsecretaría de la Sociedad Civil de la Jefatura de Gabinete y la idea es interactuar con todos los ministerios en el abordaje de cada tema.
“La idea de las convocatorias que estamos haciendo es dejar de lado las diferencias, tratar de ver en qué puntos hay mayor coincidencia y buscar temas para establecer políticas de Estado a futuro”, explicó Navarro a Infobae.
Es un lineamiento similar al que planteó Cafiero en la entrevista que brindó a este medio cuando dijo sin vueltas: “en la Argentina hace falta fair play. Jugar bien es tener las cartas sobre la mesa, hablar con sinceridad, tratar de generar acuerdos, pero también dejar en claro que las decisiones políticas en algún momento se tienen que tomar, y esas decisiones políticas, bueno, conforman a algunos y a otros no”.
El secretario de la Jefatura de Gabinete no quiere dar nombres de quienes ya pasaron por sus oficinas para no herir susceptibilidades. “No queremos que quienes vinieron aquí con buenas intenciones piensen que los estamos usando políticamente”, justificó Navarro.
Se sabe que el secretario de Relaciones Políticas ya estuvo con senadores y diputados de Cambiemos, con referentes de la Mesa de Enlace del campo, empresarios muy relevantes que durante los años del kirchnerismo se enfrentaron a Cristina Kirchner, dirigentes de la Iglesia, de ONG y algunos intelectuales ajenos al núcleo duro del poder.
En lo inmediato, este equipo antigrieta planificó salidas de trabajo por el interior del país. Comenzarán en febrero por el norte argentino.
En el Gobierno admiten que durante el gobierno de Cristina Kirchner y después de la resolución 125 del campo se amplificó la grieta en la Argentina. Pero también aclaran que el gobierno de Mauricio Macri generó un fuerte marketing para cerrar la grieta aunque en la práctica no hizo nada.
La intención de fondo de toda esta apuesta es que se logren fijar algunas políticas de Estado comunes para encarar una Argentina donde haya coincidencias en temas centrales como el combate a la pobreza, la generación de empleo, la reactivación de la economía y los alineamientos con países vecinos.
Es el mandato que les pidió Alberto Fernández y que está llevando a la práctica en otros ámbitos de la gestión mediante la postura de “los lineamientos de la heterodoxia” en cuanto a medidas económicas o la “tercera posición” en materia de política exterior por ejemplo.
En este esquema se encuadra también la decisión del Gobierno de crear el Consejo Económico y Social donde diferentes actores del empresariado, los gremios y movimientos sociales confluyan e acuerdos sectoriales o políticas económicas determinadas.
