La sorpresiva renuncia de Jorge Nanclares -sujeta a la aprobación de la jubilación- catapultó al magistrado peronista Julio Gómez a ser el principal candidato para ocupar la presidencia de la Suprema Corte de Justicia hasta noviembre de 2021.
Gómez, maipucino, de 68 años, pasaría a ocupar el cargo más alto en la Justicia de Mendoza porque preside la Sala I donde se tratan las causas Civiles y Comerciales.
En los papeles, la salida de Nanclares del Poder Judicial llevará unos días más. Pero en la práctica es prácticamente un hecho. No solo porque renunció sino porque la dimisión le fue aceptada por el gobernador, que sin perder tiempo lo mandó publicar en el Boletín Oficial.
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Si prospera la candidatura de Gómez deberá ceder la titularidad de la Sala Primera, que atiende las causas del fuero Civil y Comercial.
Gómez llegó a Suprema Corte de Justicia en 2015 a propuesta del entonces gobernador Paco Pérez. Fue para reemplazar a otro supremo peronista Carlos Böhm, que renunció.
"Nadie de mi familia vino a la Justicia de mi mano", dijo Gómez a Diario UNO en noviembre. El supremo fue funcionario y legislador del peronismo mendocino en los ´90.
La Sala que desató la rebelión
Más conocida como la Sala Tres, la Sala Administrativa de la Corte que dejará Jorge Nanclares tiene a su cargo el manejo de los recursos financieros, humanos y técnicos para que el servicio judicial funcione.
Esto incluye, entre otros menesteres, los nombramientos de personal y la reubicación de personal.
Omar Palermo, otro de los peronistas que integran la Suprema Corte, es parte de la Sala Tres. Junto con Gómez.
En los últimos meses, la Sala Tres de la Corte tomó una de las decisiones más controvertidas y polémicas de la carrera de Jorge Nanclares, una de las que desembocó en su caída: la acordada 29.489 que dispuso el traslado de personal de la Justicia Civil a la de Familia.
El documento que llevó las firmas de Nanclares, Gómez y Palermo desató la rebelión de los jueces civilistas y obligó a ser anulada en pocos días.
Más de 30 magistrados del fuero Civil y Comercial faltaron al acto de inicio del año judicial realizado a fines de febrero contra la acordada de la Sala Tres. Entonces Nanclares habló de "la acordada de la discordia" y trató a los hijos de "jueces díscolos".


