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¿Por qué el peronismo no logra enamorar a Mendoza?

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

¿Por qué el peronismo no lograr enamorar en Mendoza?

1. Porque no hay liderazgos reales ni convocantes. Desde la época del Equipo de los Mendocinos (Bordón-Gabrielli- Lafalla)  no han vuelto a aparecer en la provincia dirigentes ni grupos que excedan con éxito los cacicazgos municipales del tipo Righi, Giménez, o Miranda. Tampoco lo han logrado los de corte "empresa familiar", como los Félix en San Rafael o los Bermejo en Maipú. O los de perfil con "gerencia" suburbana, como Ciurca.

2. Porque esa ausencia de ideas, de propuestas innovadoras, y de conceptos que movilicen a los jóvenes y a la clase media es cada vez más notable. El kirchnerismo intentó sembrar entre las nuevas generaciones de Mendoza, pero lo hizo todos estos años con un pastiche chavista elaborado en Buenos Aires con excesiva ideología populista y sin ancla en la idiosincracia de esta provincia.

3. Porque Anabel Fernández Sagasti no era la mujer indicada para gobernar Mendoza en este momento. Le falta historia, garra e impacto.  Sigue demasiado apegada a Cristina Kirchner a quien le debe los dos puestos políticos  (diputada nacional y senadora nacional), que logró de la nada, por el solo hecho de que Cristina ordenó ponerla como cabeza de lista en ambas elecciones para tener tropa adicta en el Congreso nacional. Buscar una intendencia en 2023 tal vez la ponga en carrera si es que logra demostrar que está capacitada para la gestión política y no sólo para levantar la mano en el Congreso a favor de su líder política, líder que tiene muy escasa simpatía por esta provincia.

4. Porque los dos últimos gobernadores peronistas que tuvo Mendoza, Celso Jaque y Paco Pérez, fueron el resultado de la falta de oferta potable dentro del justicialismo provincial. Los dos se ataron de pie y manos a la suerte, órdenes y caprichos de Cristina. Jaque fracasó en su principal propuesta política (bajar el delito de manera sustancial) y Pérez transformó a la provincia en una bomba de tiempo por los desbarajustes financieros y de gestión. Dejó tierra arrasada. Paco hoy no puede caminar por las calles de Mendoza.

5. Porque Mendoza nunca fue kirchnerista, aunque haya votado dos veces a Cristina. Aquí me detengo y aclaro: una cosa es cómo vota Mendoza al peronismo provincial y otra muy distinta como puede llegar a sufragar por  los presidenciables que oferte ese partido para la Casa Rosada. Por ejemplo, en Mendoza la corrupción del kirchnerismo tiene mucho más peso que en otras provincias. 

6. Porque el peronismo mendocino se entrampó. Desesperado por la ausencia de liderazgos que pudieran sacarse el corset del municipalismo, creyó que Anabel Fernández Sagasti sería una solución. Y por eso muchos peronistas votaron a Anabel en las PASO. Porque se oponían a otra versión del peronismo familiar de los Bermejo. Si Adolfo Bermejo ya había fracasado como candidato a gobernador, su hermano Alejandro no ofrecía mejores perspectivas. Ni ahí.

7. Porque, como ha afirmado el sanjuanino José Luis Gioja, "los mendocinos son medio gorilitas". Es una buena definición la que Gioja ha hecho desde la picaresca política. Tal vez él no lo sepa, pero nos ha dejado un gran elogio. Ha dicho en realidad que los mendocinos tenemos más libertad para elegir, más desarrollado el criterio republicano, más soltura cívica. Un "gorilita", en la concepción de Gioja, es alguien que ya no se siente rehén de ningún partido, alguien que ve como normal el recambio partidario, la oxigenación. Y que ve muy mal que un gobernador, como ocurrió con él en San Juan, haya modificado la Constitución para hacerse un traje a medida que le permitiera un tercer mandato consecutivo "porque todavía le quedaba mucho por hacer".

8. Porque a los mendocinos, o a una mayoría de ellos, no les gusta que "le llenen la heladera" ni que les den todo gratis. Prefieren un país donde los gobiernos y la actividad privada generen un ámbito de crecimiento y de empleos que les permitan ganar sus propios dineros. 

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