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Análisis y opinión

Para los peronistas que se nos ríen en la cara

Parte del PJ siempre está escondiendo el pasado: arma operativos de negación para no mancharse y ahora lo harán de nuevo con Alberto. Le sirve a Cristina Kirchner

Editado por Julián Imazio
imazio.julian@grupoamerica.com.ar

Hay un peronismo que te insulta en la cara. Es ese que constantemente busca desligarse de su pasado de errores y de corrupción, omitiendo deliberadamente porciones de la historia. Es el que pretende, cada cierta cantidad de años, reescribir ese pasado a su gusto para no tener que dar explicaciones. Para ser “ignífugo y pragmático”, como se jactan graciosamente de ser, aunque eso implique, lisa y llanamente, ser mentirosos.

Ese ensayo de amnesia colectiva -que además es hipócrita, porque permite seguir señalando con el dedo a otros, sin jamás hacerse cargo de lo propio- fue lanzado una vez más por estos días. Ahora será utilizado en torno al caso Alberto Fernández. Y lo encabeza su principal interesada; la primera que injustamente quiere salvarse de todo lo que está pasando: Cristina Fernández de Kirchner.

Justamente, la mayor responsable del fracaso político y el fracaso moral que es Alberto Fernández, su delfín.

Cristina no sólo sabía quién era Fernández -y bastante bien-, sino que además estaba convencida de sus debilidades y de los puntos en los que no coincidía ideológica y pragmáticamente con él. ¿Por qué entonces fue su elección para el 2019? ¿Por qué designó casi a un enemigo para hacerse cargo del “proyecto”? ¿Será que precisamente lo que quería, lo que necesitaba, era un político débil? ¿Una marioneta a la que pudiera manejar para sostener el poder ella, solapadamente, aún contemplando las graves consecuencias (hoy a la vista) que esa decisión podía traer?

Fue ella quien puso a este personaje que nos avergüenza. A este presidente-chiste que se filmaba con sus “amigas” y armaba fiestas mientras el país sucumbía ante la pandemia, la depresión económica y la alta inflación. De todos los que pudo elegir, Cristina se inclinó por Alberto y por nadie más.

Embed - Editorial de 7D: nos toman por giles

Y resulta que ahora no quiere tener nada que ver con él.

Los mendocinos albertistas, liderados por Guillermo Carmona; los que lo pasearon por la provincia en campaña, como Anabel; como Ilardo. El PJ local, encabezado por Flor Destéfanis, que se demoró una semana entera en sacar un comunicado (y que habría que ver si siendo un referente de otro partido se demorarían tanto en hacer lo mismo); ¿qué tienen para decir del ser grotesco y posiblemente criminal que nos vendieron como gran estadista?

¿Nada?

¿Qué tienen para decir de los videos, de las denuncias, de las cifras horribles que dejó y de que el mundo entero hoy nos conozca, hable de nosotros, por tener a un tan mal ejemplar de la democracia durante cuatro años en la Casa Rosada?

¿No hay un pedido de perdón, no digo ya a todo Mendoza, pero al menos a sus votantes, a los propios peronistas, por haber militado y promocionado a semerendo farsante?

En varios dirigentes no vamos a encontrar nunca ese pedido de perdón, porque en realidad lo que quieren es negar a Alberto. El peronismo es un movimiento que, de hecho, construyó buena parte de su historia negando las cosas. Niegan a López Rega y a la Triple A; niegan la presidencia de Menem; niegan que Néstor y Cristina Kirchner hayan sido menemistas o al menos jugado varias veces para Menem. Alberto mismo negó en principio la fiesta de Olivos y después, ya acorralado por las pruebas, la tuvo que admitir, pero le echó la culpa a su mujer (después negó haberle echado la culpa a ella). Ayelén Mazzina niega que Fabiola le haya pedido ayuda. Niega haberle dado la espalda a una posible víctima de esas que juraba defender.

El miércoles, en el juicio por el atentado, Cristina dijo que el ataque que sufrió ¡fue generado, entre otras cosas, por el fiscal Luciani!

¿Qué? Luciani la imputó por la excesiva cantidad de vínculos entre ella y una burda red de corrupción en la obra pública. Que beneficiaba ni más ni menos que a Lázaro Báez, un amigo de su marido que pasó de andar en bicicleta por Río Gallegos a ser un multimillonario obsceno.

Pero no. De eso no dice nada: el fiscal es malo y ella es buena. Fin de la historia.

Son negadores.

Insisto: ahora lo niegan a Alberto; es el coup de grâce para 20 años de kirchnerismo. Lo borran del canon. Hablan y hablarán en un futuro, acordate de esto, de los “gobiernos “K” sólo como los que estuvieron entre 2003 y 2015.

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Alberto Fernández fue imputado este miércoles por lesiones graves.

Y quieren hacerte creer que no fueron parte; que sólo él tenía la potestad política cuando fue casi al revés. No te olvides de que a Fernández le costaba hasta poner o sacar a un funcionario. Que cuando quiso hacer cambios en Energía, por ejemplo, Martín Guzmán -de los suyos- quedó como un bobo, porque no podía tocar a sus subordinados, blindados por Ella.

Que le armaron una renuncia masiva de Gabinete; o que le erosionaron a los propios -Guzmán, Kulfas, Frederic, Losardo, Bielsa- hasta que los hicieron irse. Nunca tuvo el poder real que debe tener un presidente y ahora insinúan que la gestión fue sólo suya; que ellos eran satelitales, laterales.

Eso es lo insultante. El que te quiere hacer creer todos estos deslindes, estos desmarques, te está tomando de boludo.

No son todos los peronistas, por supuesto. Pero Alberto es de ustedes. Alberto es por y gracias a ustedes.

Por esta vez, a diferencia de tantas otras en el pasado, admitan la realidad.

Tal vez sea ese el primer paso para que la gente considere, algún día, volver darles su confianza.

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