El vocero presidencial Adrián Ravier reavivó la polémica por el financiamiento de las universidades públicas al declarar que casi 4 de cada 10 alumnos en la Universidad de Buenos Aires (UBA) son estudiantes extranjeros. Sin embargo, las estadísticas oficiales demuestran que la proporción en el sistema de educación superior de la Argentina es menor y que no llega al 5%.
Otro error del vocero Adrián Ravier reaviva el debate sobre el arancelamiento a estudiantes extranjeros
Adrián Ravier afirmó que casi el 40% de los alumnos de la UBA proviene del exterior, pero las cifras oficiales marcan que ese universo no llega al 5%
Declaraciones sobre los estudiantes extranjeros en la UBA
Durante la habitual rueda de prensa en la Casa Rosada, el funcionario se enfocó en la necesidad de optimizar los recursos presupuestarios asignados a la educación pública. Según detalló la agencia Noticias Argentinas, Ravier sostuvo que la cantidad de estudiantes extranjeros en la principal casa de estudios registra niveles altos, particularmente en la carrera de Medicina.
En su argumentación, el portavoz del gobierno nacional señaló que el Estado destina partidas a la formación superior de personas que luego retornan a sus países de origen. Por este motivo, destacó que la gestión actual busca permitir que las distintas instituciones resuelvan si implementan o no el cobro de aranceles a quienes provengan del exterior.
Ravier aclaró que la iniciativa que evalúa el Poder Ejecutivo no constituye una obligación para el sistema universitario, sino un marco respetuoso de la autonomía. Conforme al reporte de Noticias Argentinas, la medida pretende brindar herramientas para que cada unidad académica administre el dinero aportado por la ciudadanía.
Ravier ya había generado revuelo con desmentidas incluidas del Ejecutivo cuando la semana pasada admitió la posibilidad de que el tipo de cambio oficial sufra un ajuste gradual en el corto plazo.
El cruce periodístico por las cifras de estudiantes extranjeros
Ante las repreguntas sobre la veracidad del dato vertido, el funcionario admitió la posibilidad de revisar los números si el registro resultaba inexacto, se procedería a corregirlo en los informes oficiales elaborados por los equipos técnicos del gobierno nacional.
En ese contexto de intercambio mediático, Ravier mencionó que disponía de un indicador específico cercano al 39% correspondiente a la Universidad de Buenos Aires (UBA). Sin embargo, durante el diálogo con la prensa, no presentó la documentación técnica ni las planillas oficiales que certifiquen fehacientemente dicho porcentaje.
Las declaraciones del vocero reactivaron el análisis político sobre el financiamiento de las carreras de grado para los alumnos internacionales. El debate legislativo prevé abordar reformas en la Ley de Educación Superior para otorgar a los consejos superiores la facultad optativa de establecer aranceles diferenciados para personas no residentes.
Datos sobre el porcentaje de estudiantes extranjeros
Frente a las estimaciones planteadas en la Casa Rosada, los informes elaborados por la plataforma de verificación Chequeado reflejan una realidad numérica sensiblemente distinta. Con base en las estadísticas publicadas por la Secretaría de Políticas Universitarias, el conjunto total de estudiantes extranjeros no residentes representa únicamente el 4,2% de la matrícula universitaria de toda la República Argentina.
El trabajo de análisis desglosa que en las instituciones estatales el promedio de alumnos procedentes de otros países alcanza el 4,5%, mientras que en los estudios de posgrado la cifra asciende al 9,9%. En tanto, en el ámbito de las universidades privadas, la proporción de matriculados internacionales se sitúa cercana al 6% del total registrado.
Aunque en algunas facultades de Medicina la presencia internacional resulta mayor en relación con otras especialidades, las mediciones verificadas por organismos especializados no alcanzan los niveles expresados por la vocería oficial.
Las discusiones vinculadas con los presupuestos y la gratuidad continuarán en las reuniones previstas entre el Ministerio de Capital Humano y las autoridades de la comunidad educativa. De este modo, los datos validados servirán como referencia central para las decisiones administrativas que impacten en el funcionamiento futuro de las casas de altos estudios.





